Moreira y el efecto dominó, otra vez


Alberto Núñez Feijoo ya es presidente de la Xunta. Ayer aparcó el «en funciones» y hoy dará a conocer a su nuevo gobierno. Los conselleiros tomarán posesión mañana y a partir de ahí comenzará la cascada de nombramientos de altos cargos. Directores generales, delegados territoriales y demás.

Y, claro, si esos nombramientos recaen en parlamentarios, habrá movimientos en la lista con la que el PP concurrió a las elecciones autonómicas. Y corriendo, corriendo, puede ser que el efecto dominó acabe situando al portavoz municipal en Pontevedra, Jacobo Moreira, de vuelta a O Hórreo.

Situémonos. El PP obtuvo el 25 de septiembre en la provincia 11 diputados, repitiendo el resultado del 2011. Moreira iba en el número 18, un puesto que ni mucho menos era de salida y que aparentemente quedaba muy lejos de las opciones de escaño. Con los resultados en la mano, necesita que la lista se mueva siete puestos.

Entre los que precedían a Moreira en la candidatura había un buen número de conselleiros y altos cargos que de volver a ser designados provocarán movimientos. No es obligatorio que dejen el escaño en el caso de los conselleiros -aunque en la anterior legislatura solo Alfonso Rueda mantuvo su acta-, pero sí lo es en el caso de otros cargos.

En la lista por Pontevedra abundan los aspirantes. Cabe la posibilidad de que, además de Alfonso Rueda repitan en el gobierno gallego los conselleiros hoy en funciones Jesús Vázquez Almuíña, Román Rodríguez y Valeriano Martínez. También tiene asiento en O Hórreo José Manuel Cores Tourís (que podría repetir como delegado de la Xunta en Pontevedra) o Nava Castro (que era directora xeral). Sin contar a Feijoo y a Rueda, serían cinco puestos a mover. Y en el 12 está José Balseiros, que se tiene que decidir entre el Parlamento gallego o el Congreso donde entraría en sustitución de la flamante secretaria de Estado de Economía, Irene Garrido. También él podría hacer que se mueva la lista. En definitiva, que Jacobo Moreira puede estar otra vez cerca, muy cerca del escaño en Santiago.

Pero hay otra variante. El portavoz municipal tiene garantizado un asiento en el pleno de la Diputación a partir del próximo mes de julio en virtud del acuerdo fijado por el PP al arranque del mandato, cuando el grupo municipal, que vivió un batacazo en las municipales, se quedó sin presencia en el organismo provincial. ¿Que pasaría si Moreira acaba en Santiago? ¿Heredará el pacto alguno de sus compañeros de grupo? ¿Optará el PP por mantener al portavoz en Poio, Ángel Moldes, ahora obligado a retirarse para dejar el puesto a Moreira? Todo son cábalas. En política, ya se sabe, no hay nada seguro.

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