El monte aún no resurge de sus cenizas

Los comuneros señalan que no se retiró la madera ni se actuó para frenar la erosión


pontevedra / la voz

El veroño que vivimos hasta hace unos días, esa palabra con la que algunos definen las temperaturas veraniegas de este otoño, quizás nos hizo pensar a todos que el tiempo se había parado en el estío. Pero no. Estamos en pleno noviembre. El calendario indica que pasaron ya tres largos meses desde que los incendios, un año más, asolaron la comarca de Pontevedra, cebándose especialmente en esta ocasión con alguna zona de Cotobade y con las parroquias pontevedresas de Bora y Ponte Sampaio. ¿Qué se hizo en el monte desde entonces? ¿Se tomaron medidas para evitar que la ceniza acabe yendo a los cauces? ¿Se retiró la madera quemada y se limpió el suelo para que la naturaleza pueda seguir a su ritmo, intentando recomponer lo que los incendiaros descompusieron? Todas esas preguntas se les hicieron ayer a distintas voces autorizadas de las comunidades de montes. Y las respuestas, realmente, no son demasiado alentadoras. No hay pronósticos catastrofistas, afortunadamente. Pero tampoco puede decirse que por ahora, y van allá 90 días, se hayan puesto todos los medios para que el monte no escupa de nuevo restos negros a los cauces en cuanto empiece a llover en serio.

Una de las voces más optimistas al respecto es la de Iván Pérez, presidente de la mancomunidad de montes de Pontevedra. «Pensabamos que as cousas ían ser peor do que actualmente son. O verán, pese aos lumes rexistrados, non chegou a ser tan catastrófico como inicialmente se previña. Aínda así, loxicamente, hai que actuar nas zonas nas que ardeu. E polas informacións que temos de momento non se fixo en todas. Aqueles lugares nos que as comunidades teñen convenios coa Xunta si obtiveron xa algunha resposta, pero outras que non teñen aínda non».

Entre las que tienen convenio está la mancomunidad de montes de Ponte Sampaio. La preside Manuel Santos y confirma que, efectivamente, la Xunta ya tomó algunas medidas, como poner barreras de contención en los cauces del Verdugo y el Ulloa. ¿Son suficientes? «No, estamos pendientes de subvenciones de la Xunta para limpiar el monte. Y hay que retirar la madera quemada. Alguna de ella, la mayoría, no sirve para vender. Hay que tener en cuenta que se trata de zonas donde ardió sobre lo ardido en el 2006, por lo tanto es madera muy joven. Pero hay que retirarla y quemarla o de lo contrario nos irá bastante mal». Santos cree que, sí o sí, alguna ceniza del monte que ardió en Ponte Sampaio -calcula que fueron unas 200 hectáreas las que quedaron calcinadas- acabará llegando a los ríos «pero hay que intentar que sea la menos posible».

Otra de las comunidades más afectadas es la de O Salgueiral, por los incendios en Bora. En este caso, todavía no se actuó. Una técnica de la mancomunidad de Pontevedra indicaba ayer que probablemente se empezarán a tomar medidas por parte de la Administración pronto, pero aún no saben la fecha. Y que el riesgo máximo está en el Almofrei, que es al cauce al que pueden ir a parar las cenizas de toda la madera quemada Los comuneros también están en medio de un proceso para que los maderistas puedan presentar sus ofertas. Una vez más, se dan de bruces con una realidad: muchos de los árboles que fueron pasto de las llamas este verano son demasiado jóvenes, nada apetecibles para sacarlos a la venta.

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