pontevedra / la voz

Militares, familiares, autoridades y mucho público tomaron ayer el paseo de Montero Ríos y la Alameda de Pontevedra en el acto central del cincuenta aniversario de la Brilat. Pero mucho antes de la parada militar, que empezó a mediodía, la hostelería de la ciudad fue la gran beneficiada, con terrazas llenas de uniformes.

El acto, que cortó al tráfico parte de la calle Reina Victoria para facilitar el estacionamiento de los autobuses, estuvo presidido por el general jefe de la Fuerza Terrestre, el teniente general Juan Gómez de Salazar. Tras pasar revista a las tropas, 148 civiles, entre ellos los subdelegados del Gobierno en Pontevedra y Ourense, juraron bandera.

Luis Cebrián Carbonell, general jefe de la Brilat, tuvo en su alocución palabras de agradecimiento para Ana Pastor, presidenta del Congreso, y para el alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, en este caso por la cesión del espacio y las facilidades organizativas. Pero sobre todo tuvo una mención especial para los «amigos de la Brilat, tanto militares como civiles», una compañía, dijo, que da calor al evento. Cebrián recordó las misiones internacionales de la brigada realizadas desde 1995 en Bosnia, Kosovo, Irak, Afganistán, Pakistán, Líbano y Mali y a los 17 militares caídos en operaciones.

Aludió al decálogo que guía a la Brilat desde su creación en 1966, y donde el honor está por encima de todo. «El honor es una cualidad individual que alcanza su verdadero valor cuando se integra en un equipo», subrayó el general, que no pasó por alto los riesgos y los sacrificios que conlleva la profesión.

Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a los caídos «que murieron con honor» y «dieron su vida por España». El vuelo de un azor, emblema de la Brilat, fue respondido con aplausos por parte del público. Gorros, abanicos y hasta fulares en la cabeza valían para combatir el sol. Minutos antes de la una, un hombre que seguía la parada militar sufrió un desmayo, del que se recuperó minutos después para poder ver el desfile que cerró el acto. Participaron cerca de mil militares de distintas unidades.

La parada militar de las bodas de oro de la brigada también incluyó el recitado del decálogo de la Brilat y su himno, junto a la entrega de los premios Azor.

Este año la distinción recayó en el Ayuntamiento de Tui por su «constante defensa de la imagen y valores de las Fuerzas Armadas, y muy especialmente de la Brilat». Lo recogió su alcalde, Enrique Cabaleiro, que recibió una boina y un pergamino. Por su parte, el premio Caballero Azor recayó en seis personas, también por su «relación personal con la Brilat y por su contribución al reconocimientoi público de la brigada». Fueron Antonio Coello, subdelegado del Gobierno en Pontevedra; Víctor Otero, jefe de Protección Civil de O Grove; Jesús Busto, presidente de honor de la Orden del Camino de Santiago; Jesús Dolado, de la asociación Retógenes; Luis López Basalo, de Casa Pepe; y José Manuel Fernández, que no pudo asistir al acto.

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Sol y emoción en las bodas de la Brilat