Anticipo de un futuro duelo por la alcaldía

En los escaños del Parlamento Gallego se sentarán Luis Bará y Lupe Murillo quienes podrían enfrentarse en las municipales de 2019 si Lores y Moreira dan paso


Una de las primeras consecuencias que se detrae en clave pontevedresa del resultado electoral del pasado domingo es que el gobierno municipal del BNG pierde al flamante parlamentario Luis Bará, que no es una baja cualquiera, y que el PP sitúa a la ex concejala Lupe Murillo como nueva diputada, en un ascenso cargado de significados.

De modo que a partir del 21 de octubre en las cocinas del Parlamento Galego se comenzará a foguear un futuro duelo por la alcaldía de la ciudad del Lérez. Ambos, Bara y Murillo quienes por proyección, están llamados a protagonizar futuros capítulos de la política local, serán ahora adversarios en la cámara autonómica; después, probables rivales en elecciones municipales.

De momento, el resultado del 25S obliga una crisis municipal con la salida de Luis Bará quien desempeñaba una concejalía «multitarea» en el gabinete local. Entre otras Lores le había encomendado un paquete de responsabilidades muy importantes en movilidad y reformas urbanas, que son la joya de la corona del afamado «modelo de cidade».

La salida de Bará motivará el ingreso de Enrique Juncal, neófito en el Consistorio. Y aunque el alcalde Miguel Fernández Lores ya se apresuró a reeditar el discurso del «goberno de equipo e polivalente» (remedo actualizado del famoso símil del dream team que acuñó desde 1999), a nadie se le escapa que al novato no le van a endosar todas las áreas de responsabilidad que desempeñaba Bará Torres. Por tanto, habrá remodelación de tareas -que no de personas salvo la citada- en el gabinete municipal durante este otoño.

¿Viaje de ida y vuelta?

Soy de los que mantienen que Luis Bará es hoy por hoy el mejor situado para ser el próximo candidato del BNG a la alcaldía de Pontevedra, siempre y cuando Lores no decida sorprendernos a todos e, imitando a Fraga, pretendiera presentarse de nuevo a unos comicios, ya en condición de jubilado (tendrá 65 años en 2019), a por un sexto mandato consecutivo.

A expensas de despejar esa equis, podría ocurrir que el viaje de Luis Bará al Parlamento de Galicia sea de ida y vuelta, de modo que no completaría la legislatura que abarcará hasta 2020. Tanto por preparación como por trayectoria en cargos públicos, por imagen pública y por edad (tendrá 54 años en la próxima cita electoral municipal), Bará es, de sobra, el concejal con más capacidades para aspirar razonablemente a suceder a Lores como alcaldable.

En todo caso se percibe que en el BNG pontevedrés hay pendiente un severo relevo generacional que se ha venido aplazando con la excusa perfecta de los cinco mandatos consecutivos que Fernández Lores ha venido obteniendo. Pero la cruda realidad es que que los años no pasan en balde.

Los dos lugartenientes de siempre como César Mosquera y Raimundo Gónzalez Carballo, que son los que permanecen al lado de Lores desde el primer mandato, también son sexagenarios. Además ambos ya están jubilados anticipadamente desde junio de este año como funcionarios de Educación pues eran profesores de instituto aunque no pisan un aula ni han dado una clase desde que en 1999 se profesionalizaron en la gestión municipal. Por tanto los dos llegarán a 2019 suficientemente exprimidos y cascados como para siquiera especular con sus posibilidades. Del resto del actual equipo, también están en los sesenta y tantos, Vicente García Legísima y Pilar Comesaña cuya continuidad en una próxima candidatura resulta asimismo dudosa. De modo que excepción hecha de Bará, es sobre todo Carmen da Silva (un año menor que Luis) quien, tanto por experiencia municipal como por curriculum político y relevancia en el BNG local, podría aspirar razonablemente a competir por la sucesión aunque ignoro si realmente lo ambiciona ó preferiría mantenerse en segundo plano como los otros veteranos del grupo (Anxos Riveiro, Carmen Fouces, Demetrio Gómez).

Escaño trampolín

En el caso de Guadalupe Murillo Solís, acceder al escaño en O Horreo supondrá un máster en política que no le vendrá nada mal a la presidenta del Pontevedra CF. Su paso por la escena municipal, en el equipo de Telmo Martín (2007-2011), pese a que pretendió lo contrario, fue poco relevante, como ya escribí en ocasión anterior. De modo que foguearse en el Parlamento Gallego le puede venir muy bien como trampolín en sus aspiraciones evidentes de pelear por la alcaldía de la ciudad. Es una ambición que nunca ha negado. Y por genes, lo lleva de pack en su ADN.

Ahora tendrá la oportunidad de ser evaluada de cerca por Feijóo, Tellado, Puy, Rueda? en fin, los dirigentes que decidirán sobre su posible futura candidatura.

La evolución de las posibilidades de Lupe Murillo marcará la suerte del actual jefe de filas del PP local. Jacobo Moreira ahora se ha visto obligado a reforzarse como portavoz de la oposición municipal, accediendo a una de las retribuciones que corresponden al grupo del PP, ya que no volverá al Parlamento Gallego. De momento. Pues, aunque iba en el puesto número 18, si por delante ocho de los electos el 25S acceden a cargos públicos de la Xunta, podría retornar a O Hórreo. Mientras, que se sepa, Moreira no ha desestimado la posibilidad de intentar en 2019 el asalto a la alcaldía de Pontevedra que no pudo lograr en el pasado 2015. Pero sabe que su suerte ya depende de terceros.

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