El complicado acceso a los depósitos dificulta paliar los cortes por la sequía

Algunas traídas vecinales no pueden ser rellenadas con cisternas por problemas técnicos


pontevedra / la voz

La tierra del agua no logra almacenarla y distribuirla bien. La Xunta de Galicia acaba de decretar la prealerta por sequía en buena parte de la provincia de Pontevedra, su capital incluida, después de un verano inusitadamente seco. Sin embargo, pese a la escasez de precipitaciones en los últimos meses y las elevadas temperaturas, el problema no parece ser de reservas - de momento la Xunta solo hace un llamamiento a la mesura en el consumo de agua-.

De hecho, Pontevedra ciudad, incluida en la prealerta, mantiene casi al cien por cien todas sus reservas del embalse de Pontillón de Castro -al que recurre solo en caso de caudal bajo en el Lérez- y el río, de donde se abastece con regularidad, mantiene uno elevados niveles pese a la sequía. Según explicó la semana pasada el Concello de Pontevedra, debido a las precipitaciones registradas en la primavera.

Pero, ¿qué sucede entonces para que municipios como Ponte Caldelas o Cotobade mantengan cortes puntuales a centenares de viviendas? Se trata en su mayoría de núcleos de población surtidos por depósitos comunales o acometidas vecinales. El problema es que estos depósitos suelen estar construidos en zonas de difícil acceso, ligados a manantiales o minas de agua. Así, no se puede paliar la falta de almacenamiento con camiones cisterna, como se ha hecho en situaciones similares de crisis de recursos en pasados veranos en municipios como Caldas o Sanxenxo, donde el acceso a depósitos más voluminosos y modernos sí se puede hacer a través de vías que permiten la llegada de camiones cisterna. La falta de accesos o la titularidad de los depósitos es precisamente el problema en Cotobade, explica su alcalde, Jorge Cubela.

No ocurre lo mismo en la parroquia estradense de Codeseda, donde el tránsito de cisternas se han convertido en algo habitual para suministrar agua en los meses estivales.

Así las cosas, la prealerta por sequía de la Xunta de Galicia se mantiene a la espera de que vuelvan las precipitaciones regulares. De momento, la Consellería de Medio Ambiente tiene previsto constituir esta misma semana una mesa de trabajo con técnicos de Augas, Medio Rural y MeteoGalicia. Además, la prealerta busca generar las sinergias necesarias para una mejor coordinación con los concellos afectados, además de intensificar la inspección del estado de ríos y embalses de abastecimiento a la población.

Los propios concellos tendrán que poner de su parte también, La Consellería de Medio Ambiente les insta a reducir el consumo urbano de agua en aquellos usos que sean «prescindibles».

En esta situación, en la provincia de Pontevedra se encuentran las ciudades de Pontevedra y Vigo, además de los municipios de Ponte Caldelas, Cotobade, A Lama, Fornelos de Montes, Pazos de Borbén, Soutomaior, Vilaboa, Moaña, Redondela, Cangas, Nigrán, Baiona, Gondomar, O Rosal, Oia y A Guarda.

De momento, a lo máximo que se ha llegado es a una reducción de horas de servicio, casi siempre con cortes nocturnos, o en horarios en los que el consumo no es tan imprescindible, como ha sucedido en Ponte Caldelas y Cotobade, con cortes por la noche de doce horas y por la tarde de cuatro, respectivamente.

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