El sainete del PSdG

La nociva influencia del alcalde de Vigo, Abel Caballero, es capaz de ahorcar a su partido porque «sus» candidatos no van en los puestos que exigía


Tanto la sociedad española como la gallega necesitan un Partido Socialista estable que otorgue la necesaria consistencia al juego de alternancia que implica nuestro sistema democrático. Como ocurría desde 1977. Lo peor que nos puede pasar es que un partido con la historia y experiencia tanto de gobierno como de oposición que tiene el PSOE, esté a la deriva. Su crisis apareja inestabilidad. Otras formaciones emergentes no están a la altura de la demanda; les quedan años luz para llegar a las responsabilidades que ha tenido el Partido Socialista.

Con semejante premisa, el espectáculo actual que protagonizan los bandos enfrentados en el PSdeG resulta un esperpento de temibles consecuencias electorales. No recuerdo un sainete igual. Semejante sucesión de candidatos que se dan de baja y tal cruce de acusaciones entre dirigentes de los sectores confrontados.

Probablemente la raíz del problema se encuentre por una parte en la pésima resolución que tuvo la crisis generada por la dimisión de Gómez Besteiro y, de otra parte, en la nociva influencia del alcalde de Vigo, Abel Caballero, pagado de sí mismo hasta tal punto, que es capaz de ahorcar a su partido antes de permitir que se afronten unos comicios en condiciones porque «sus» candidatos no van en los puestos que él exigía.

Y aunque Xocas Leiceaga quiere «vender» una imagen de unidad, está claro que la secesión que comenzó por la provincia de Pontevedra es un hecho. Veremos los daños después del 25S. El más grave sería ahogar la posibilidad de construir una alternativa de gobierno si la hipótesis de un resultado muy ajustado se cumpliese.

Luis Bará se la juega

La decisión de colocar a Luis Bará de nuevo al frente de una candidatura electoral del BNG me parece una mala jugada. En plena caída libre del Bloque, la presencia de Bará como cabeza de lista para los comicios autonómicos entraña un considerable peligro. Si se repitiese un fracaso como el acontecido en las generales del pasado 26 de junio, la dirección nacionalista habrá quemado al concejal pontevedrés que hoy por hoy es el aspirante más idóneo para sustituir a Miguel Fernández Lores ante su previsible jubilación (como alcalde) cuando alcancemos 2019. No hay mucho más banquillo.

Ana Pontón y la organización frentista acuden al 25S con una delicadísima papeleta: frenar el desmoronamiento electoral del BNG. La ciudad de Pontevedra es su «joya de la corona». Por eso, meter a Luis Bará en semejante aprieto es «matarlo» políticamente. Primero porque si se cumplen las peores expectativas, el mal resultado se cobrará víctimas. Y en todo caso: aunque Luis Bará salga electo diputado tendrá que renunciar al acta de concejal y su alejamiento de la escena local será una factura que pagarán Lores y su equipo.

Balseiros se echa a un lado

Cotobade-Cerdedo van camino de su anunciada fusión municipal. José Luis Balseiros acaba de rendir un último servicio a su concello al renunciar a seguir como alcalde de Cerdedo. La maniobra apremia los plazos para que su colega Jorge Cubela se convierta en el regidor del ayuntamiento resultante. Y para que la decisión parezca menos traumática, se acaba de barnizar como «necesaria» por la inclusión de Balseiros como candidato en la lista del PP para las próximas autonómicas por Pontevedra en lo que supone un premio de consolación.

Mientras Balseiros se echa a un lado, Cubela progresa adecuadamente como evidencia la confianza otorgada al actuar como anfitrión en la Carballeira de San Xusto del acto de apertura del curso político del PP. Una puesta en escena ya clásica con Rajoy y Feijoo que hasta 2015 (y mientras mandaban en Diputación) acostumbraban a realizar en el castillo de Soutomaior.

Trágica coincidencia

Mientras cientos de pontevedreses respaldaron a los familiares de Sonia Iglesias para que su caso no se olvide, nos llegaba la confirmación de que la joven Diana Quer ha desaparecido en Pobra do Caramiñal donde veraneaba. Sus padres y hermana claman para que no cese la presión policial. Pero las trazas iniciales, transcurridos seis días de la última vez que fue vista, trasladan mucha inquietud. Asociaciones como SOS Desaparecidos Galicia insisten en que las primeras 24/48 horas son cruciales para encauzar la investigación y conseguir el esclarecimiento de cada caso. Los errores policiales suelen surgir por ahí. ¡Cuántas veces ocurrió que las Fuerzas de Seguridad actúan por el libreto, presuponen una posible fuga de un menor o una desaparición voluntaria de un adulto hasta que los indicios les obligan a replantear y en consecuencia, iniciar las investigaciones hasta con dos días de demora!

En Galicia escuecen crímenes sin resolver con mujeres como víctimas. María José Arcos, Elisa Abruñedo, Socorro Pérez y, por supuesto, Sonia Iglesias, son los más recordados. En cambio, el crimen de Denise Thiem fue la excepción reciente que confirmó otra característica de los crímenes irresolutos: la falta de medios y efectivos. Cuando se corrige como ocurrió con la peregrina norteamericana (por presiones de Barack Obama sobre Rajoy)... ¡santo remedio!.

Aguardo que el caso de esta muchacha madrileña no ingrese en esa nómina vergonzante que nos recuerda permanentemente que en realidad no hay crímenes perfectos, sino investigaciones imperfectas.

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