Los drones de la Brilat intensificarán sus vuelos contra los fuegos forestales

Los drones Raven llevan operando más de un mes en la campaña Centinela Gallego


Pontevedra / La voz

El pasado verano, el primero que la Brilat empleo aviones no tripulados en la lucha contra los incendios forestales, los Raven realizaron cuarenta vuelos. Transcurrido más de un mes desde el inicio de la campaña Centinela Gallego, la intención del Ejercito es intensificar el uso de los drones, con lo que se espera que, una vez concluya la actual campaña se superen ampliamente estas cuatro decenas de vuelos.

Al frente de los equipos Raven se encuentra el sargento primero Salgado, quien destaca, no solo el hecho de que el 2015 fuera el bautizo de estas aeronaves en labores de combate del fuego, sino que fue la primera vez que una unidad militar estuvo autorizada a utilizar estos drones en territorio nacional en un escenario real. Hasta ese momento, se habían empleado, eso sí, en toda clase de ejercicios y maniobras.

«Las ventajas que tienen es que es como tener unos ojos en el aire. Nos permiten ver en zonas en las que no tendríamos posibilidad de ver si no fuera por los Raven», señala el sargento primero vía telefónica. Y sabe de lo que habla, a fin de cuentas este suboficial de la Brilat antes de enfrentarse al fuego desde las alturas fue integrante de una de las patrullas que diariamente se despliegan por los montes gallegos. Los años han pasado, pero, como reconoce, la misión en sí es la misma -«básicamente es lo mismo que entonces»-, aunque, eso sí, disponen de más medios para realizar su trabajo.

El despliegue de las aeronaves no es algo que se deja al azar. Todo depende de las condiciones meteorológicas, principalmente, de las previsiones de viento y de niebla. Confirmada una climatología optima, el sargento primero Salgado recibe las indicaciones pertinentes de lo que se conoce como capitán de batalla. «Nos da la orden de desplegar en un sitio, en una zona y a unas horas en concreto. Nosotros actuamos en función de lo que nos marca nuestra brigada», remarca.

«Podemos volar en un radio de diez kilómetros de donde nos asentemos, y entre sesenta y noventa minutos», añade el suboficial de la Brilat. Una vez transcurrido ese tiempo, la aeronave toma tierra, se le cambia la batería y, otra vez, al aire.

Los RQ-11 Raven ya han demostrado su versatilidad y operatividad en las condiciones más adversas y extremas. A fin de cuentas fueron los drones que empleó la brigada pontevedresa en su último despliegue en Afganistán.

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