El clamor ciudadano contra Ence se atenúa

La movilización de la plataforma se queda lejos de las cifras de la protesta de enero

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Sangre y fuego contra Ence Antes de comenzar la marcha contra la pastera un hombre ha prendido fuego a un montón de cortezas de eucalipto y se ha infligido cortes y escarificaciones en el pecho con una cuchilla en señal de protesta

pontevedra / la voz

El 29 de enero del 2015, cuatro días después de que el Ejecutivo en funciones diese la prórroga de la concesión a Ence por 60 años, las calles de Pontevedra vivieron una de esas manifestaciones multitudinarias que quedan para la historia. Apenas cuatro meses después, poco subsiste de aquella reacción ciudadana y el poder de convocatoria de los opositores a la fábrica de Lourizán se ha reducido considerablemente. El frente contrario a Ence, que parecía que había recobrado su músculo social de los años dorados de la reivindicación ecologista, se quedó en una asistencia mucho menor a la movilización del pasado enero. Hubo más gente que en junio del 2015, pero no tanta como podía esperarse con el antecedente de este invierno. La plataforma Ence Fóra da Ría para Sempre hizo campaña no solo en la ciudad, sino también en otras partes de Galicia y contaba con el respaldo de numerosas asociaciones y colectivos ecologistas y vecinales, pero no consiguió repetir la afluencia de hace cuatro meses.

Todo parecía propicio para que la marcha de ayer revalidase el éxito de la movilización de referencia. En enero la protesta tuvo lugar un viernes por la noche y mucha gente trabajó ese día, lo que dificultaba los desplazamientos. Además, había frío y el tiempo era inestable. Y sin embargo, el malestar de la ciudad se hizo notar sin ningún lugar a dudas. Fue tanta gente en aquella ocasión que cuando la cabecera regresó a la confluencia de Benito Corbal y la praza da Ferrería, media hora después de que se diera el pistoletazo de salida, casi choca con la cola de los manifestantes. No se reprodujo esta afluencia en la jornada de ayer. Sábado, con sol, sin lluvia ni frío, se daban las circunstancias meteorológicas y laborales adecuadas para que la plataforma anti Ence repitiese su pulso a la pastera.

A la hora prevista, los manifestantes empezaron a ocupar posiciones en la Alameda de Pontevedra. Treinta minutos después, la cabecera de la manifestación echó a andar. Su lema: «Ence fóra da ría para sempre. Saneamento integral. Non á eucaliptización». Entre las consignas que se corearon se empezó con todo un clásico de la reivindicación ecologista: «A ría é nosa e non de Celulosas». Su reivindicación era clara: que el Gobierno retirase la concesión otorgada y que se recuperase la fecha de 2018 para que la actividad industrial abandone su ubicación en Lourizán. 

Numerosos colectivos

En las siguientes pancartas se fueron sucediendo los apoyos, de Anova, la Federación de Asociaciones de Vecinos Castelao, de la APDR, de Galiza Nova. Abundaban las banderas del BNG, de Podemos y de otros colectivos y organizaciones. Destacaban en uno de los tramos de la marcha las siluetas de peces sujetos en varas y que hacían referencia a la contaminación de la ría y la pérdida de la biodiversidad, que la plataforma siempre ha atribuido, en buena medida, a la actividad de la pastera pontevedresa.

Por las pancartas y entre los manifestantes desfilaron el gobierno local de Pontevedra, dirigentes del BNG y de Marea, sindicalistas, líderes vecinales y la cúpula de la APDR -tradicional organizadora de la cita anual-, entre otros. La movilización avanzó a lo largo de la Alameda, San Roque, Corbaceiras y la avenida de Marín, hasta llegar delante de la fábrica en Lourizán. Allí se dio lectura a un comunicado, elaborado por Calros Solla. En este punto de la autovía también se encontraron con los manifestantes que acudieron a pie desde la Alameda de Marín, lugar desde donde salieron los vecinos de las villas de O Morrazo.

En la fachada del complejo fabril, junto a la autovía, los recibieron sendas pancartas colocadas por los trabajadores de la fábrica y la propia empresa. Entre otros mensajes, se podía leer: «O vindeiro ano darémosvos a benvida desde a fábrica máis bonita de Galicia» o «Sacade a política dos nosos empregos».

El rechazo a Ence ha sido protagonista de varias de las movilizaciones sociales más grandes de Pontevedra. El 2005 fue el año donde se evidenció con mayor virulencia la fractura social en la comarca. Los defensores de la pastera sacaron a la calle en marzo de ese año, según sus cálculos, a veinte mil personas, mientras que los opositores, dos meses después, doblaron esa cifra. Fue el último gran pulso, que se adormeció en los años siguientes, hasta el punto de que las marchas del verano en las últimas ocasiones llegaron a bajar de las mil personas. Hasta el pasado enero con la concesión de la prórroga y la protesta más grande en la ciudad en años. Ante lo ocurrido ayer, todo parece indicar que fue un espejismo. La lucha de Ence ha perdido gran parte de su fuelle.

Un manifiesto con tintes literarios llamó a la fábrica «esfarrapado dragón franquista»

Calros Solla se encargó de poner voz al manifiesto de la marcha contra Ence. No leyó un texto cualquiera. Se trató de unas hojas con numerosas referencias literarias, que ora sonaba reivindicativo ora poético. Empezó hablando de los inicios, de cuando Franco, al que llamó «espantallo entronizado», firmó «a sentenza de morte para a ría de Pontevedra». Dijo que así fue cómo surgió el «esfarrapado dragón franquista» que todavía conforman Ence y Elnosa. Luego, Solla puso numerosos nombres a las fábricas. Habló de monstruosas criaturas, de una cruz en el horizonte de Pontevedra e incluso hizo alusiones, casi en clave cómica, a frases inolvidables para la memoria colectiva, como los hilillos de plastilina de Mariano Rajoy. O el despido en diferido de Bárcenas que en su día hizo célebre Dolores de Cospedal. Todo ello, lo relacionó con Ence. Es más, párrafo a párrafo, en un bien hilado discurso, trufó frases de numerosos pesos pesados del PP con lo que a su juicio es la historia de Ence en la ría.

Luego, tras contar cómo el dragón de fuego «afogou a praia no seu propio vómito», dijo que pese a todo ello, pese a la «resaca de Eucaliptine», los «imperialistas» fracasaron. Y que fruto de ello eran marchas como la de ayer. Aunque no negó que la lucha vivió tiempos mejores: «Ben poderíamos ser máis, esta loita desigual e delongada sumiu a moitos no desencanto».

En las palabras de Solla hubo también una alusión explícita a las cofradías de pescadores del fondo de la ría. «Ence non comprará a miña alma, eu non colleito ameixa nin berberecho no fondal da ría, máis a rendición dos mariscadores condénanos a levar á boca un froito envelenado», señaló con contundencia.

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