«Los niños en general se portan bien»

Carlos Pais y Víctor Vázquez valoran su experiencia como monitores en un comedor escolar. El segundo sigue en el colegio de Barcelos tras recibir una oferta de trabajo


pontevedra / la voz

Carlos Pais González, de 31 años, y Víctor Vázquez Nacemento, de 28, son compañeros en la Asociación Xuntos de Síndrome de Down de Pontevedra. Ellos no padecen este trastorno genético, pero sí tienen una discapacidad intelectual que no ha sido una barrera para que en sus currículos figure ya una experiencia laboral de varios trabajos.

Ambos jóvenes, junto a otras cinco personas, han participado en una iniciativa piloto que la firma Serunión ha puesto en marcha este año en los comedores escolares de la ciudad. Los siete finalizaron la formación teórica, que consistió en un curso de auxiliar de comedor de 20 horas. Tras ese paso completaron el plan con un período de prácticas de tres semanas vigilando y ayudando a los niños a comer.

Carlos lo hizo en el CEIP Álvarez Limeses y Víctor en el Praza de Barcelos. El segundo ha recibido además una oferta laboral de Serunión para trabajar hasta que acabe el curso escolar el 22 de junio, por lo que cada día acude de 14 a 15.30 horas al comedor de ese colegio. En la sede de Xuntos, un colectivo que desde el año 2002 cuenta con el Programa ECA (Empleo con apoyo), los dos relatan lo vivido.

A Carlos le dio pena acabar y ser monitor en un comedor escolar le he dejado huella, aunque solo fueran unas prácticas. «Primero nos dieron la formación y nos explicaron el trabajo. Hay niños que no quieren comer y dicen que les des tú, otros miran para arriba y se ponen a jugar con los cubiertos... Nos enseñaron a saber cómo resolver los conflictos entre los chavales y hacer juegos para que aprendan a comer», explica Carlos. A él le encantan los niños y califica la experiencia de «maravillosa». Tanto es así que admite que en la despedida se le escapó alguna lágrima. «Se les coge mucho cariño y supongo que ellos me lo cogen a mí», añade Carlos.

Víctor, que escucha atento a su compañero, está feliz con su trabajo en el comedor de Barcelos, que compatibiliza con otro empleo como repartidor de publicidad de Telepizza. «Cuando acaban de comer los acompaño para que se laven los dientes», apunta. Dice que en general los niños «se portan bien» y que va cambiando de mesa, a veces con los pequeños y otras con los mayores. Cuando se retiran los menús, Víctor también comparte juegos con los niños. «Jugamos al pañuelo o a patata caliente y también me hacen cosquillas, que no me gusta nada. Y cuando hay que ponerse serio, nos ponemos serios», apunta.

Integración

Ambos destacan el apoyo recibido por parte de los monitores de Serunión. Sandra Simón, preparadora laboral de Xuntos que los acompañó en el proceso, asiente y añade que en este caso «foi unha integración de libro». Los tres agradecen la apuesta de Serunión porque el momento actual no es el mejor para las inserciones laborales.

Carlos y Víctor, que comparten afición por el deporte, repasan anteriores ocupaciones. Carlos, al que también le gustan los animales, la informática y la náutica, estuvo tres años y medio trabajando en Telepizza. Al igual que Víctor, que ahora se encarga de repartir publicidad por la ciudad. Un trabajo del que Carlos guarda un especial recuerdo es el de la Misión Biológica, centro dependiente del CSIC. «Fue muy bonito, ayudaba a desmontar las estructuras de las plantas y a recoger el maíz porque había una plaga de orugas que los técnicos tenían que controlar», recuerda.

Además de sus dos empleos actuales, Víctor trabajó como reponedor en Moldes y en Carrefour y en el antiguo Gran Garaje. Otra cosa que comparten es la preparación de dos oposiciones de ordenanza, una de ámbito estatal y otra autonómica.

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