Enfadados con el impuesto al sol

Instalaron placas fotovoltaicas y están encantados, pero les indigna la actitud del Gobierno


pontevedra / la voz

Desde que el Gobierno se puso manos a la obra con la reforma eléctrica y anunció que habría un impuesto para quienes producían energía eléctrica para autoconsumo -por ejemplo, con la instalación en sus casas o empresas de placas fotovoltaicas- se empezó a hablar del célebre impuesto al sol. De hecho, en medio mundo se rieron de que se pretendiese cobrar por una energía que emana del astro rey. A los empresarios que apostaron por las energías renovables, que instalaron módulos en los tejados de sus empresas y ahora producen energía para intentar autoabastecer sus instalaciones, la cosa no les hace gracia. Mas bien, les enfada e indigna. No entiende cómo el Ejecutivo camina por un derrotero totalmente distinto «al de toda Europa». El enfado se palpa en industriales de toda España en general y de empresarios pontevedreses y arousanos en particular. No tanto por lo que les puedan cobrar, que no sería demasiado en comparación con lo que ahorran, sino porque les parece «una auténtica tomadura de pelo».

¿Hay en la zona muchos afectados por este impuesto, que todavía no se paga y que es probable que no llegue a imponerse porque solo lo respalda el PP y anteayer mismo el Congreso le pidió por primera vez al Gobierno que lo derogue? Sí los hay. Lo son todas aquellas personas con placas fotovoltaicas en sus casas y también en sus industrias. Basta con subirse a la parte alta de Campañó, mirar hacia el polígono de O Vao y contar el número de naves que en sus tejados tienen esas placas o módulos. No llegan los dedos para señalarlas. Si la prueba se hace en O Salnés, en alguna de sus zonas industriales, más de lo mismo.

El ahorro en la factura de la luz

Hay otra pregunta imprescindible. ¿Están contentos los empresarios que pusieron estas placas pese a que ahora les quieran cobrar por producir energía? No es que estén contentos, es que están encantados. Y lo dicen con las facturas eléctricas en la mano. Habla, por ejemplo, un empresario de Valga. Se llama Juan Busto y es el responsable de Serrería Rodríguez. Cuenta que, en dos fases, su firma invirtió 300.000 euros -tuvieron alguna subvención- para instalar placas fotovoltaicas y, desde entonces, ahorran unos 5.000 euros de luz al mes, pasaron de una factura de 20.000 euros a una de 15.000. Ese ahorro, en verano será mayor.

Busto habla claro. Dice que ponerle un peaje al autoconsumo eléctrico es un sinsentido. Y todos los empresarios consultados de Arousa y Pontevedra le dan la razón. Les enfada la situación y les preocupa el desconcierto que genera, ya que, indican, cada vez que se hace una inversión hay miedo a que el Gobierno acabe imponiendo un peaje a quienes lo único que intentan es autoabastecerse. Afortunadamente, desde anteayer respiran algo más tranquilos. El Congreso se ha puesto de su parte. Y, ahora, el Ejecutivo debería derogar el famoso impuesto al sol.

«Es un atraco, pero compensa igual apostar por las renovables»

Juan José Novas, administrador del astillero Nodosafer, con sede en Pontevedra, es otro entusiasta de las renovables. En su caso, tiene claro que aunque el Gobierno se salga con la suya y finalmente imponga un peaje a quienes producen energía a través del sol para el autoconsumo, habrá que seguir apostando igual por esta opción: «Es un atraco, pero compensa igual apostar por las renovables. Yo calculé lo que me podría salir al año el famoso impuesto al sol, que serían unos 500 euros... No es exagerado, aunque sí se trata de algo injusto».

A Novás le preocupa, más allá del asunto energético, la incertidumbre económica que emana de la situación política, de que el Gobierno siga en funciones.

Juan José Novás Administrador de la firma Nodosafer

«Esto es el futuro, no me coge en la cabeza que se nos quiera cobrar»

Emilio Lago se enfadó, y mucho, cuando se empezó a hablar del impuesto al sol. El paso del tiempo le ayudó a serenarse. Pero, aún así, es muy crítico con la medida: «Esto es el futuro, no me coge en la cabeza que se nos quiera cobrar. Creo que el Gobierno se equivoca totalmente». Emilio Lago es el fundador de la Avícola Lago, ubicada en Campañó, que da trabajo directo a medio centenar de personas. Y solo falta ver los tejados de sus instalaciones para darse cuenta de su apuesta: tiene placas fotovoltaicas hasta en el aparcamiento. En su firma, el 42% de la electricidad que usan viene ya del sol. Pide una cosa muy simple: «Que en energía, toda la Unión Europea juegue con las mismas reglas».

Emilio Lago Fundador de la Avícola Lago

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