¿Qué hospital es mejor para dar a luz?

María Hermida
maria hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

La experiencia de varias madres permite comparar cómo se pare en el Provincial y el Salnés

01 oct 2021 . Actualizado a las 17:14 h.

Los partos son como los colores; los hay para todos los gustos. Pero algunas situaciones se repiten en unos y otros. A fuerza de escucharlas, uno puede hacer un guion de cómo se da a luz en los dos hospitales públicos de Arousa y Pontevedra con servicio de obstetricia y ginecología, el de O Salnés y el Provincial de Pontevedra. ¿Cuál es mejor para parir? Pregunta de difícil o casi imposible respuesta. Pasen y vean qué cuentan distintas madres. Pero vaya por delante una cuestión: todas ellas hablan de dar a luz casi como de un gran placer.

Lourdes Fresco Ameijeiras -María para sus amigos y familiares-, de Vilagarcía, trajo al mundo a Pepe, que va camino de los tres años, y a Lola, todavía una recién nacida, en el Hospital de O Salnés. Antes de contar su experiencia, hay que conocerla. Lourdes es dulce, es delicada y es detallista, vaya si lo es. Es de estas personas que si invitan a alguien a su casa prepara hasta cubitos de hielo especiales para acompañar la bebida. Por eso su narración sobre cómo vivió la experiencia de dar a luz en el hospital vilagarciano es tan valiosa: ¡se fijó en tantas cosas! Lourdes empieza a contar: «Para mí lo principal es que me hicieron sentir como en mi casa. No tenía la sensación de estar en un hospital. Las matronas y el resto del personal parecían mis amigas». Con su primer hijo, rompió aguas antes de tener contracciones y le dieron la oportunidad de irse a su casa y, allí, tranquilamente, pasar las primeras horas de la dilatación. Es algo que agradece. «Pude estar tranquilamente con mi pareja, sin el agobio de estar en un hospital. Nadie sabía que el parto ya había empezado. Y luego en el hospital todo fue rápido».

Lourdes le pone un diez de nota a su experiencia dando a luz. Y da argumentos que justifican su sobresaliente: «Me sentí muy libre y muy a gusto. No me pusieron vías, me dejaron ponerme en la postura que quise y todo el tiempo se preocupaban de si necesitaba algo. Pude probar la bañera que tienen y me ofrecieron todos los medios que tenían a su alcance cuando tuve dolor». Le gustó especialmente que no tuvo que separarse de sus hijos en ningún momento, ya que en el hospital de O Salnés ni siquiera se los llevan para bañarlos o pincharlos: «Están tan pendientes de que el bebé no se separe de la madre que a mí me pasó algo llamativo. A mí hija Lola la tuve en el agua, en la bañera. Y yo después de la expulsión tenía que salir de allí para que me exploraran y demás. Ellos podían llevar a la niña a la cama y luego que fuese yo. Pues no lo hicieron. Me ayudaron para que pudiese llevarla encima del pecho hasta la cama», recuerda Lourdes.

Lourdes, antes de terminar, también habla de la labor de las matronas para fomentar la lactancia materna. «Te ayudan en todo. Saben un montón», dice.

Lucía Rey, de Cambados, y Ánxela Estévez, de Pontevedra, vieron asomar la cabeza al mundo a sus hijos en el Hospital Provincial pontevedrés. Y coinciden en la nota que le ponen a sus experiencias: un ocho. ¿Por qué no llega el hospital al sobresaliente? En ambos casos hablan de lo mismo: las instalaciones podrían ser mejores. Por ejemplo, las salas de dilataciones se quedan pequeñas. «A mí me decían si quería la pelota de pilates para ayudarme, pero les dije que no porque no había sitio, allí no coge nada», recuerda Ánxela.

Lucía Rey tiene fresca su experiencia. Laura, su pequeña, nació el 21 de enero. Lucía parió en Pontevedra porque tenía diabetes gestacional y la derivaron a la capital del Lérez desde el complejo sanitario de O Salnés. Esta particularidad hizo que su parto fuese algo distinto. La vieron varios ginecólogos y tuvo que estar monitorizada todo el tiempo. «No meu caso pasaron varios médicos polo paritorio e parín no chamado poldro dos xinecólogos. Supoño que tiña que ser así. Aínda así sentinme cómoda, e iso que as instalacións están vellas e son pequenas. Gustoume que en canto naceu a nena xa a deixaron comigo e funme con ela na cama para a habitación. Soamente a separaron de min para ir a bañala». Lucía, que es una mujer de esas que ven la vida con un prisma positivo, a la que da gusto oír hablar de su trabajo como monitora de manualidades y costura de niños con discapacidad, remacha: «Gustoume moito como as matronas me axudaron a darlle o peito a miña filla. En xeneral foi moi positivo todo, teño moi bo recordo».

Con una frase muy parecida empieza a hablar Ánxela Estévez, que tuvo a Paio, de tres años, y a Xiana, recién nacida, en el Provincial. Ánxela, cuyo parto no revistió la complicación del de Lucía, cuenta una experiencia muy similar a la de Lourdes en O Salnés: pudo elegir postura para dar a luz, estuvo con su acompañante, fueron atentas con ella... ¿Falló algo? «Esta última vez me tocó un día con muchos partos y en algún momento los medios técnicos eran escasos. Mi sala de dilatación era casi un cuchitril. Aún así me sentí cómoda. Y fueron atentos conmigo. Por ejemplo, me trajeron un aparato para que mi pareja me diese un masaje y me pusieron calor en la espalda», dice. Reconoce los esfuerzos del hospital para no separarla de sus hijos. Dice que sí se los llevaron para bañarlos. Pero no para pincharlos: «Los pincharon encima mía, para que estuviesen tranquilos», señala. ¿Se fomenta la lactancia? Ahí, ella, entusiasma de la lactancia materna como es, no responde con la misma alegría que se le veía a Lourdes con respecto al Salnés: «Sí la fomentan y sí saben la teoría, pero hay enfermeras que están muy verdes. Saben cuatro frases hechas sobre dar leche y punto».

«Cuando me metí en la bañera, me pusieron velas y la luz casi apagada, parecía una cita romántica». María parió a Pepe y a Lola en O Salnés. Le pone un diez a sus experiencias dando a luz. Le gustó, sobre todo, que la hiciesen sentir como en casa y que las matronas parecía que fuesen amigas de toda la vida.

«A experiencia foi moi boa. Déronme unha pelota de pilates para axudarme a dilatar e foron moi atentos». Lucía tuvo un parto especial dado que en el embarazo le detectaron diabetes gestacional. Salió contenta del provincial, al que le da un ocho de nota. La única pega que puso son las instalaciones.