El Mercado espera la fórmula que revitalice una planta casi vacía

Sin apenas actividad, el primer piso aguarda una inyección de un millón de euros para dar entrada a nuevos productos e ideas


pontevedra / la voz

Puestos vacíos, algunas obras, toneles de vino con apariencia de abandono y muy poca actividad. La que propician los escasos puestos de verduras, una tienda y dos bares cafetería con poca clientela a media mañana. Es el desangelado aspecto de la planta alta de la plaza de abastos. El Mercado de Pontevedra se levanta sobre una primera planta que bulle en actividad, con bancadas rebosantes de pescado y marisco, carnicerías con un género envidiable y un pasillo central florido en el que comprar un ramo de alegría para coronar una elección de productos frescos y de alta calidad. No es que en la planta alta baje la calidad, pero el envoltorio no acompaña.

Así, a la espera del proyecto de revitalización de este primer piso, se encontraron ayer el espacio, remodelado por el arquitecto César Portela y reinaugurado en el año 2003, dos peregrinos. Tras subir las escaleras, solo pudieron disfrutar desde allí del ajetreo de la planta baja. Mirada, visita al baño, y vuelta para abajo tras el fracaso de lo que pretendía ser una visita turística más en el Camino.

¿Cómo evitarlo? ¿Cómo hacer del Mercado un sitio más atractivo, más dinámico y que atraiga a público joven que garantice su futuro? En eso anda metido el Ayuntamiento de Pontevedra desde hace años. Ya en el año 2013, diez después de su reapertura, se hizo una subasta ante el desolador panorama: 108 puestos vacíos de 367 en total. La subasta era un paso administrativo previo para constatar que el modelo de venta tradicional no funciona en la planta alta.

Dos años y medio después de aquella subasta fracasada, ahora surge una vuelta de tuerca a aquella iniciativa: el Food Lab Market, un proyecto impulsado por el área de Promoción Económica que plantea convertir esa segunda planta en un nuevo espacio lúdico-gastronómico gracias al impulso de fondos europeos. Si cristaliza, se inyectará para la medida un millón de euros para que el dinamismo de la planta baja no solo se extienda a la alta, sino que también lo haga a todo el entorno del Mercado como gran polo de generación económica del centro histórico.

Planta baja. La actividad en la planta baja se mantiene y da fuelle al Mercado, es la cara, frente a la cruz de la segunda, casi desierta. foto r. leiro

Planta alta. Apenas unos puestos de frutas y verduras dan algo de actividad a una zona cuyos puestos han salido a subasta varias veces. foto R. Leiro

Mercadillos. El Mercado sirve de almacén para el material con el que se montan los mercadillos para dinamizar el entorno de la plaza. foto r. Leiro

Toneles. Un par de toneles de vino sin uso dan la bienvenida a quien accede a la planta alta, en una imagen que denota cierto abandono. foto r. leiro

Un descanso. Las cafeterías del mercado funcionan como espacio de descanso, pero tienen poco gancho para quien acude a comprar. foto r. leiro

Entorno descuidado. El edificio fue remodelado y reinaugurado en el año 2003, pero han surgido humedades en algunas zonas. foto R. leiro

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