La espera propició un Entroido primaveral

Con dos semanas de retraso, Pontevedra pudo al fin celebrar su fiesta más irreverente


pontevedra / la voz

El Entroido pontevedrés se metió este año de lleno en Cuaresma, a base de las sucesivas suspensiones y reprogramaciones. A cambio, la ciudad vivió ayer un Carnaval radiante y primaveral, que permitió que los plumajes de las comparsas, el ingenio de los grupos disfrazados y la alegría e irreverencia de todos se pudiese mostrar en todo su esplendor, sin la amenaza de lluvia y bajo un sol y unas temperaturas que poco tuvieron que ver, al menos en el arranque del desfile, con los gélidos días anteriores.

Aunque en cuanto se escondió el sol, como dando permiso para que arrancase una larga noche de diversión, los termómetros comenzaron a bajar. Pero Pontevedra tenía ganas de Carnaval y, ya con los premios repartidos y el centro lleno de ingenio de la mano de los habituales del disfraz, la ciudad volvió a demostrar por qué se ha hecho un hueco por derecho propio en las primeras posiciones entre los entroidos urbanos gallegos.

Aunque la fiesta de ayer fue mucho, a este Entroido dilatado del 2016 aún le queda una traca final. El carnaval tomará hoy las calles de Monte Porreiro antes de que Ravachol dé a conocer esta noche la causa que le ha hecho fallecer este año, cuando el loro más irreverente de Pontevedra se presentó vestido de negociador con Ence. Su plumaje se consumirá bajo las llamas en la plaza de A Ferrería. Será después del velatorio, que está programado a las 18 horas, en la plaza de A Verdura. Durante dos horas será velado, hasta que a las 20 horas saldrá el cortejo fúnebre para hacer el habitual recorrido por el centro urbano hasta llegar a la Ferrería para la incineración que cierra el Entroido.

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