Dos nombres similares para una misma artista

La actriz Cora Velasco rodó en Madrid un cortometraje nominado para el festival de Cannes

Cora Velasco posa en su casa con la guitarra eléctrica que suele lucir en los conciertos.
Cora Velasco posa en su casa con la guitarra eléctrica que suele lucir en los conciertos.

pontevedra / la voz

El escritor estadounidense Elbbert Hubbard decía que «el arte no es una cosa, sino un camino». Es por ello que algunas personas no andan por una única carretera, sino que esta se asemeja más a una compleja red en la que se entrelazan géneros, estilos y competencias. La música se mezcla con la danza, esta con la pintura, y el teatro lo absorbe en forma de poesía. La vida de Cora Velasco (1991) transcurre a través de dos autopistas, más que dos carreteras, donde se entremezclan la actriz con la cantante, y la interpretación con la melodía.

«No creo que pudiera elegir entre ser música o ser actriz. Yo creo que una se retroalimenta de la otra», analiza la artista pontevedresa cuando se le da a elegir entre una cosa y otra. «En cierto modo, cuando me subo al escenario estoy interpretando un personaje, un papel. Ese rol es el de Cora Sayers, la cantante, que poco tiene que ver con la persona que soy cuando me voy de cañas o estoy con mi familia», y continúa, «me sirve de barrera hacia el público. Un público, que tras años subiéndome a los escenarios, aún me da algo de vértigo». La Cora Velasco actriz dice que sí se acerca más a su yo real, al no entrar en ese juego de interacción con una tercera parte.

«Tuve la suerte de rodar Madrid, drawing and foreign girls, con el director Luís Galán, que llegó a competir en el festival de Cannes en 2014. Curiosamente, también estuve ese mismo año en nuestro Cans, el de Porriño, pero cantando», cita la pontevedresa cuando se le pregunta por esos pequeños hitos que van marcando su autopista. «Por otro lado, protagonicé la obra teatral, junto a otros buenos compañeros, Por amor al arte. Título provisional. Llegó a estar tres meses en cartel».

Precoz en el arte, con solo tres años se inició en ballet, disciplina en la que seguirá por los siguientes trece. Poco después, con la mayoría de edad recién cumplida, hizo las maletas y se mudó a Madrid para estudiar interpretación. Su contacto con ese mundo empezó en las obras de la escuela además de pasar por el Aula de Teatro de Pontevedra, dirigida por Anxo Lourido. «Quería ser actriz en Madrid. Eso le decía a la gente cuando me preguntaba qué quería ser de mayor. Allí me fui cuando pude», narra Cora. «Me matriculé en la escuela Juan Carlos Corazza, especializada en el método Stanislavski de interpretación. Debería haber estado cuatro años y salir con el título pero lo dejé poco antes de eso, a los dos y medio. Es un método muy duro. Me gustaría acabarlo, pero en aquel momento no me vi capaz».

En la capital del país trabajó varios años en diferentes obras de teatro y salas. Allí cuenta que, curiosamente, en la ciudad más grande de España aprendió lo que es la soledad. Quizás decidió emprender su viaje demasiado pronto, aunque ello le hizo crecer y buscarse un hueco en esa colmena que Camilo José Cela describiera medio siglo antes.

Mientras su formación como actriz continuaba a base de obras y seminarios la música proseguía en su voz, cantando como corista en bandas pontevedresas como 1000 Demonios Blues Band, o Querido Extraño. El salto a plantarse sola en el escenario debía suceder. «No estoy sola nunca porque sería incapaz de tocar todo», ríe, «en la maqueta y el disco me ayudaron Nico Lysergic, Pedro García, Gus Isanda y Laura Solla. En directo, siempre que podemos, también vienen». Buena parte de su experiencia en la música dice debérsela a Pontevedra y en especial a Arturo Delgado. «Aprendí más aquí que en Madrid. En esta ciudad viven muchos músicos y muy buenos. Hay hasta diferentes escenas, diferentes movidas que se alimentan y se separan según el momento».

La queja por la falta de medios para ambos caminos aparece. «En Madrid sí hay más escena teatral, pero aquí, la verdad es que es casi inexistente. ¿Dónde puedes ver una obra de Shakespeare? La música, simplemente, carece de ayudas. Es lo que tiene este país. Ser artista, no es una profesión de verdad. Es una pena que se siga con esa mentalidad».

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