Un refugio antiaéreo de la Guerra Civil en pleno centro de Pontevedra

Lars Christian Casares Berg
christian casares PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

El indicativo que muestra el camino al refugio antiaéreo, en la calle Andrés Mellado.
El indicativo que muestra el camino al refugio antiaéreo, en la calle Andrés Mellado. ramón leiro< / span>

Propietarios del edificio y vecinos de la zona discrepan sobre si la construcción sigue en pie o no

17 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

De vez en cuando, el pasado se enreda con el presente y sale a la superficie. Como sucedió el día 10 de diciembre, cuando un barco de O Grove, el Día de Reyes, lanzó su aparejo frente a las islas Ons y sacó del fondo de la ría un proyectil de la Guerra Civil. Casi ochenta años después de ser disparado, comido por la corrosión, salvo su punta, todavía impoluta, explotó en tierra, controlado por los artificieros.

Otras veces, el pasado se enreda aún más con el presente y sigue oculto, o confuso, aunque haya permanecido escrito con una tinta prácticamente imborrable. Ahí ha estado, en el número 7 de la calle Andrés Mellado, desde el año «37 o 38», calcula el historiador Xosé Fortes. «Refugio para ataques aéreos», en rojo, sobre una flecha que indica directamente al portal. Al otro lado, en dirección opuesta a su punta, «Aviones». Es el nombre de la librería que ocupa parte del bajo del edificio.

«Mejor Aviones de Papel -el nombre completo del negocio- que de los que tiran bombas», bromean dentro. Emilio Suárez, que regenta el establecimiento, recuerda un túnel abovedado dentro del edificio, propiedad de su familia, que podría haber hecho las veces de refugio en caso de bombardeo.

Allí, donde ahora se venden libros, estuvo mucho antes el bar la Cueva, que regentó su padre, cuando llegó de Ourense y todavía estaba enfrente la antigua estación de tren de Campolongo. Pero nada que ver el nombre del local con el misterioso túnel. «No, no, el nombre ya lo traía de otra taberna».

Bombas como las que sacaron del fondo de la ría los marineros de O Grove no cayeron sobre Pontevedra. «Bombardeos no hubo, no», explica Fortes. «Sí que había otro de esos refugios en San Fernando y otro en Andrés Muruais», recuerda el historiador.

Y ahí empieza a enredarse todo. «Aquí no era», dice en el portal Trinidad Conde, la única inquilina del edificio del túnel abovedado. «Era al pasar la esquina». Lleva viviendo aquí toda la vida. Y antes su padre, que se instaló precisamente tras la guerra. Podría enredarse aún un poco más. El edificio que menciona Trinidad cayó bajo la piqueta. «Si había refugio, ahora habrá un garaje, o lo que sea».

Casi ochenta años después de ser pintado, apenas comido por el sol ni la lluvia, ahí está, «Refugio para ataques aéreos». Y una flecha, enredando el pasado con el presente.