Posible amarga victoria de Rajoy sobre Lores

Si se cumplen los pronósticos el candidato del Partido Popular a la presidencia podría tomarse una cierta venganza sobre el alcalde después del varapalo de mayo


Si dentro de una semana se cumplieran los pronósticos de los diferentes sondeos previos, Mariano Rajoy estaría en puertas de vengarse de Miguel Fernández Lores después de varias derrotas consecutivas en la escena local. El presidente del Gobierno y candidato del Partido Popular a la reelección parece que logrará vencer a domicilio al alcalde de la capital de la provincia. Aunque se trate de una amarga victoria siempre y cuando el CIS así como los restantes trabajos demoscópicos, acierten en sus vaticinios.

Aunque no sería la primera vez que el PP asfalta al BNG en comicios generales, esta vez tendría sabor a revancha. Rajoy ha visto como hasta en cinco ocasiones, el actual alcalde pontevedrés derrotaba al PP en su ciudad de adopción. Y en mayo pasado, además ganando holgadamente como lista más votada. Bien es cierto que cada elector se comporta de modo diferente, incluso antagónico, según se trate de elegir alcalde, presidente del Gobierno central o de la Xunta de Galicia.

Analizando el asunto por partes, nos topamos con que la candidatura de Nós, que auspicia el BNG y en cuya lista por Pontevedra se ha colocado al propio Lores como cierre, tiene mínimas posibilidades. Si las prognosis difundidas aciertan, el BNG perderá el único escaño que tenía por la provincia de Pontevedra y que ostentó en las últimas legislaturas Olaia Fernández Dávila. Sería un soberano fracaso.

Desde el punto de vista estratégico, poner a Lores en esa lista me pareció innecesario. Decía él que su presencia es «simbólica». Y me pregunto: ¿qué necesidad habría de erosionar al mejor valor electoral que hoy por hoy tiene el BNG en toda Galicia a la vista de unas expectativas tan pobres?

Aunque el mayor error estratégico puede resultar de haber dividido la oferta del nacionalismo dejando la situación en bandeja a las Mareas, a Beiras y a Podemos, después de meses de amagos y conversaciones en falsete. Serán cuestiones de las que deberá apechugar consecuencias el mismísimo Xavier Vence, cuya continuidad al frente del Bloque Nacionalista Galego semeja tener una pronta fecha de caducidad.

Victoria con derrotas parciales

En cuanto al Partido Popular, tendrá que administrar una victoria construida de derrotas parciales. Perderá votos, escaños, la mayoría absoluta y probablemente el control del próximo Gobierno. En clave pontevedresa también el Partido Popular perderá representación -probablemente un escaño menos- lo que constituiría una victoria pírrica. Los pronósticos señalan que los populares serán lista más votada en la mayoría de los municipios de la provincia, pero tendrán una cuota de desgaste muy notable que les alejará de los flamantes resultados de hace cuatro años. Triste despedida para un Louzán cada vez más devaluado. Tampoco el resultado será bueno para el propio Feijoo quien tendrá más motivos para cavilar sus opciones de seguir en Galicia para los comicios de 2016 o dar el salto hacia Madrid si Mariano Rajoy se estrella.

El tercer derrotado del 20D podría tener daños menores en comparación con BNG y PP. Me refiero al PSOE, que va camino de clavar los malos resultados de 2011, pero salvar dos actas de diputados que llevarían al estreno de Dolores Galovart y a que el pontevedrés Guillermo Meijón renovase. Casi le pasaría como en las últimas municipales en la ciudad de Pontevedra. Mantener resultados sería casi un triunfo.

A todas luces parece que En Marea y Ciudadanos serán los vencedores morales del próximo domingo en la circunscripción pontevedresa. Viniendo de la nada podrían brindar por la consecución de dos y un diputado probables, respectivamente. Acreditarían que en estas elecciones no se vota en clave local ni se valora al candidato de la provincia, sino que se sufraga marca y líder nacional. No parecen atribuibles ni a Luís Rei ni a María Rey, los réditos electorales que se atisban para la filial gallega de Podemos ni para la formación que gravita en torno a Albert Rivera.

Gol con la mano

La baja por razones médicas del concejal César Abal en el pleno corporativo del lunes que permitió al BNG aprobar el presupuesto municipal gracias al voto de calidad del alcalde, ha dejado como principal lectura las dudas éticas que se desprenden del comportamiento tortuoso del gobierno nacionalista, aunque les asista la licitud en su proceder. Ha sido como ganar un partido con un gol marcado con la mano, que todo el público ha visto claramente, pero que el árbitro diera por válido. Como aquel de Maradona ante Inglaterra en el Mundial de Méjico 86.

No obstante cabe preguntarse: ¿de veras el Partido Popular no pudo prever esa circunstancia con Abal para con la necesaria antelación haber forzado, en la junta de portavoces previa al pleno, una modificación de la fecha de la sesión? Y en último caso: ¿no les cuesta creer que alguien no estuviera dispuesto a pedir el favor a la dirección del CHOP para razonar que había motivos para un simple aplazamiento de 24 horas?

A ver si detrás de tanto aspaviento entre los grupos de la oposición va a ser que hay quien estuviera interesado en no torpedear el funcionamiento del Concello facilitando de manera tan sibilina la aprobación del presupuesto.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
16 votos
Comentarios

Posible amarga victoria de Rajoy sobre Lores