Vibrante empate en el derbi gallego

Asobal La afición lo pasó en grande en un duelo que tanto Teucro como Cangas tuvieron oportunidad de vencer

La afición jaleó cada gesto de los dos equipos durante los sesenta minutos de partido.
La afición jaleó cada gesto de los dos equipos durante los sesenta minutos de partido.

PONTEVEDRA / agencia

Prometían espectáculo y no defraudaron. Pontevedreses y cangueses se dejaron el alma sobre la cancha con defensas pegajosas, ataques trepidantes y ruído. Mucho ruido en las gradas. Como si de un combate de boxeo se tratase las aficiones intercambiaron golpes en forma de cánticos y protestas durante todo el encuentro. Un espíritu de lucha espoleado desde el parqué, donde los jugadores celebraban, puño en alto, cada gol, cada robo, cada falta o cada parada. Siempre jaleados desde la tribuna.

Al final, el derbi acabó en tablas, un reparte de puntos justo pero que pudo haberse decantado a favor de cualquiera de los dos contendientes. El cangas lo tuvo en su mano tras la inicio del segundo tiempo. Pero la heroica reacción azul, bien pudo haberle valido un punto más.

Golpeó primero el Cangas con dos goles en los primeros minutos a los que rápidamente se repuso el Teucro que armó una muralla azul al borde del área de Amérigo que repelió cada golpe de los de O Morrazo. Los rebotes del muro capitalino sirvieron para lanzar electrizantes contrataques canalizados por Balenciaga y ejecutados por un sobresaliente Carlos García para colocar en los primeros cinco minutos a los locales tres goles por encima .

Pasaban los minutos y el partido era incontrolable. Pillo, desde el banquillo ordenó un tiempo muerto, reubicó a su defensa para frenar la sangría y la balanza se fue equilibrando. Hasta ese momento el entramado defensivo local era tan fuerte que ningún morracense era capaz de lanzar un gancho sin chocarse con una maraña de manos azules.

Con menos acierto en ataque por ambos conjuntos, el Cangas fue imponiendo su juego con ataques más largos y una defensa intensa. El Teucro seguía a lo suyo, agobiando al rival, sin dejarle respirar ni lanzar, pero menos efectivo en ataque. Tras una serie de inferioridades, alguna de ella muy discutida desde la grada, el Cangas llegó al descanso con un gol de ventaja.

El Teucro llegó tarde al inicio del segundo tiempo y pagó cara la tardanza. Los visitantes anotaron cuatro goles seguidos y el Teucro se vio con una desventaja de cinco goles y sin ser capaces de anotar un solo tanto en los primeros seis minutos del segundo período.

Cualquier conjunto, viéndose por detrás en el marcador ante el tercer clasificado y dando lo mejor de si se habría diluído. Pero los de Quique Domínguez, no. Lejos de venirse abajo, los locales se crecieron. Un caos en la zaga visitante que en dos minutos sufrieron tres exclusiones le bastaron a los azules para engancharse de nuevo al partido con tres tantos en dos minutos para empatar el encuentro antes del ecuador del segundo tiempo.

El empuje de la hinchada teucrista hizo el resto. El Cangas ya nunca jamás iba a escaparse por más de dos goles y cada tanto visitante era rápidamente neutralizado por las balas exteriores locales y del central Balenciaga, que tras un primer tiempo discreto, anotó tres tantos decisivos.

Una nueva superioridad de los locales fue aprovechada por los atacantes para ponerse por delante, mediada la segunda mitad. El pabellón se caía.

Pidió papas Pillo en forma de un nuevo tiempo muerto para afrontar la recta final en la que el intercambio de golpes fue continuo y en la que el Cangas estuvo a punto de flaquear ante la voracidad de los azules.

Cada ataque fallido era una oportunidad única para dominar en el marcador. Y para que la hinchada de uno y otro bando animase como si de la final de copa de Europa se tratase. La penúltima la aprovechó el Teucro y pudo ser decisiva. Edu Moledo transformó un penalti que ponía a los locales por delante. 31 - 30, a falta de dos minutos.

Empató el Cangas sin mayores dificultades. Pero el Teucro respondió con otro tanto. Con las fuerzas justas, David García se elevó en el aire y cruzó un cañonazo ante la salida de Amérigo para poner el empate.

Quedaban treinta segundos y el balón era para los locales, Carlos García recibió el balón en el área y ante la falta de espacio para lanzar buscó el penalti sobre la bocina sin suerte.

Los colegiados pitaron el final de un partido que supuso un reparto de puntos justo y premiado por una atronadora ovación.

Parciales: 5-2 (5), 7-5 (10), 9-8 (15), 11-10 (20), 13-14 (25), 16-17 (30), 16-20 (35), 20-22 (40), 23-24 (45), 26-27 (50), 29-30 (55), 32-32 (60)

Árbitro: Rafael Alberto García Mosquera y Goyo Muro San José

Incidencias: Partido disputado en Pontevedra ante 2.000 espectadores

Amérigo, Balenciaga (3), Pichel (6), Carró (1), D. Hernández (7), C. García (8) y Moledo (3); A. Delgado, Chapela, V. Rodríguez, Rial (3), S. Gómez, Arkaitz, Castiñeira, Román

Yeray, Magdaleno (2) , Casares (1), Eijo (2), Krook (2), Cerqueira (6) y Muratovic (6); Salazar, Moisés (1), R. Soliño (2), J. Soliño (3), D. Gómez, Da Costa, Rosales (3), D. García (6)

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