Mérito de los ciudadanos

El ínfimo número de conductores sancionados en la campaña de velocidad en la ciudad denota un alto nivel de conciencia para asumir las medidas de calmado del tráfico

El éxito de la campaña con el radar prestado por Tráfico (en la imagen) ha llevado al Concello a plantearse la compra de uno.
El éxito de la campaña con el radar prestado por Tráfico (en la imagen) ha llevado al Concello a plantearse la compra de uno.

Que solo un 0,27 % de los conductores de la ciudad de Pontevedra hayan resultado sancionados en la reciente campaña de control de velocidad desplegada, denota un altísimo nivel de conciencia entre quienes circulan habitualmente en esta urbe. Recordemos: solo 31 multados entre 11.249 conductores controlados.

Cifras que hay que ponderar al observarlas desde la perspectiva de una ciudad con unos 83.000 habitantes, donde están censados algo más de 40.000 vehículos, según las estadísticas más recientes sobre el parque móvil local

El dato que conocíamos el pasado viernes es ante todo un mérito de los ciudadanos que se ponen al volante y han asumido de modo masivo las medidas de calmado del tráfico que han hecho de Pontevedra santo y seña a nivel nacional e internacional.

Ninguna política de reforma urbana y de aplacamiento de la circulación funcionaría si no contase con la adhesión mayoritaria por parte de la ciudadanía a la que van destinadas. El conductor pontevedrés «xa está afeito» a lo que tenemos por aquí.

Mucha gente foránea, cuando llega a Pontevedra, ya como peatones, ya como conductores, perciben que aquí existe un respeto por los pasos de cebra, o por la prioridad del peatón sobre el vehículo, que les resulta inusual frente a lo que están acostumbrados a ver y padecer en sus lugares de procedencia. Esos mismos visitantes ya alucinan por colores cuando comprueban que una mayoría de los automovilistas observan la limitación Zona 30 que restringe la velocidad de circulación por la red viaria urbana y parte de la interurbana.

El ejemplo de estos años ha demostrado que, en materia de tráfico, cambiar hábitos requiere tiempo y perseverancia. Tampoco podemos abandonarnos al buenismo. Para que la política de pacificación del tráfico funcione, también ha sido necesario cierto grado de disciplina. No podemos olvidar a la hora de evaluar el bajísimo número de infractores, la cuantía económica de las multas -máxime en tiempos de crisis con sueldos apretados-, lo que alerta todos los sentidos de los conductores.

La política disciplinaria del Concello en materia de tráfico da síntomas de intensificarse. La incorporación del multamóvil fue indicativa. La voluntad de reforzar a la Policía Local con un vehículo radar denota que se apuesta también por la política del palo y la zanahoria.

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