Abriendo camino tras la élite

Deportistas de alto nivel como Okutu, Lúa Piñeiro o Kevin Presa compaginan las exigencias con estudios o trabajo para poder tener un futuro laboral

Lúa Piñeiro, con sus alumnos ayer de Los Sauces.
Lúa Piñeiro, con sus alumnos ayer de Los Sauces.

pontevedra / La Voz

Acaban de salir del primer examen de anatomía y fisiología del ciclo formativo en técnico de animación de actividades físicas y deportivas que comenzaron este año en el Sánchez Cantón. Jean Marie Okutu y Kevin Presa creen que lo superarán sin problema. La vida de estos dos deportistas les exige dedicación a los estudios, pero sobre todo al deporte. El saltador de longitud y el jugador del Pontevedra hicieron buenas migas desde que empezaron esta andadura hace dos meses. Se reconocieron el primer día de clase, como lo hicieron el resto de sus compañeros. El atleta de Marín tiene entre sus objetivos para esta temporada acudir a los Juegos Olímpicos de Río, mientras Presa quiere seguir viviendo el momento dulce del Pontevedra, donde es uno de los fijos en el once inicial. Pero ambos saben que no podrán vivir del deporte toda la vida. «Los que ahora te dan la palmadita en la espalda, luego desaparecen y no hay sustento económico», señala Okutu, que desde el 2012 pertenece al Barça, aunque su centro de operaciones sigue siendo Pontevedra. «Estar con ellos me dio estabilidad y más exigencia personal al estar en un club grande», indica Okutu, que siendo sincero cree que tiene posibilidades de rascar una plaza para Río.

Kevin Presa lleva grabado a fuego las indicaciones de sus padres, que siempre le inculcaron los estudios y el deporte como modo de vida. «Intento compaginar las dos cosas, hay que sacarlas adelante, pero también tengo que aprovechar la buena posición que tengo ahora», reconoce desde el punto de partida en el que se encuentra su carrera. El granate no descarta completar sus estudios en la Universidad, pero todavía tiene, con 21 años, mucho margen de futuro.

A Okutu, con 26, le quedan al menos diez años al máximo nivel, pero sabe que cuando llegue el adiós hay que estar formado. De esto no se vive. No quieren ser esos juguetes rotos que cuando dicen adiós al deporte se encuentran desorientados en la vida. El comité olímpico internacional tiene un servicio especial para ayudar a gestionar el dejar de ser el centro de atención.

Lo mismo ocurre con la taekuondista internacional Lúa Piñeiro. Diplomada en Magisterio con especialización en educación primaria y educación física, acaba de empezar Educación Social. No para. Su vida transcurre entre las dobles sesiones diarias de entrenamiento con las clases de taekuondo que imparte en el Colegio Los Sauces, de Pontevedra, y en el instituto de Portas. «Sé que no es lo normal estar metida también en esto, pero intentó llegar a todo, no quiero desconectarme», señala tras despedir a sus alumnos. Cada semana entrena a más de medio centenar de niños. «Necesito estar siempre haciendo algo, sé que a veces no puedo acudir a los exámenes o tengo que buscar un sustito para las clases de los niños, pero nunca he tenido ningún problema», explica Piñeiro, que tendrá su próxima cita en el Open de París, una prueba clave para tener una plaza en el pre olímpico. Espera que esta sea su oportunidad. Todo lo que hace en su vida desde que empezó está encaminado a ese objetivo. ¿Qué pasa si no llega? Ni ella misma lo sabe. «Antepuse el taekuondo a todo por esta meta. Depende del resultado de este año, si lo consigo, algo cambiará, pero si no es así, tendría muchas cosas que valorar», explica Piñeiro, que sabe que el alto nivel es muy exigente. Lo que no cambiará serán sus clases. Los niños la reconocen y hasta recortan los periódicos cada vez que «la profe» se cuelga una medalla.

Piñeiro, con 28 años, ha resistido cuando su grupo lo fue dejando. Ahora, en lo más alto de su carrera, lucha para evitar el abismo que se encuentran muchos deportistas al acabar su vida deportiva. «No queremos ser esos que llegan a la cola del paro después de una vida de éxitos», explica la deportista de Caldas.

El mediocentro del Pontevedra no se plantea el futuro deportivo, tiene casi más claro el profesional. «No me gusta pensar en lo que puede pasar», explica Presa, que sí sabe que al final de su carrera deportiva solo se ve haciendo algo vinculado a este mundo. Es en lo que ha crecido y lo que mejor sabe hacer. Esta temporada lleva pleno de minutos.

Okutu, por su parte, empieza a calentar los motores de la temporada. Por ahora entrena solo de tarde para poder acudir a clase, pero a partir de marzo doblará la sesión para cumplir sobre la pista. Los tres son un referente del deporte en la comarca que tienen muy claro lo que hay más allá de un campo de fútbol, una pista de atletismo o un tapiz. Reconocen el placer de la competición, pero algo les impulsa a redoblar esfuerzos para que su futuro no eche el freno al bajarse de la competición.

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