Cómo compartir los usos del monte

Ciclistas y comuneros están condenados a entenderse, por eso hay quien pide a los concellos que tomen cartas en el asunto y medien para que ambos puedan convivir


vilagarcía / la voz

Ir al monte se ha puesto de moda. Pasear, sacar al perro, montar en bicicleta, coger setas o cazar son solo algunas de las muchas actividades que se realizan en los terrenos forestales de Arousa y Pontevedra, sobre todo, durante los fines de semana. Y con tanta actividad han surgido los problemas. Las trampas para ciclistas aparecidas esta semana han reabierto el conflicto que ocasiona el compartir estos espacios. Y en eso tienen mucho que decir los comuneros, propietarios de buena parte de estas parcelas. Para algunos, los ciclistas causan daños cuando no circulan por las pistas. Para otros, da gusto verlos utilizar y disfrutar de un espacio que, aunque de titularidad privada, es de todos. Pero en lo que sí están de acuerdo es en que es necesario sentar a todas las partes implicadas y hablar. Llegar a un acuerdo que permita a todos disfrutar del monte sin molestar al de al lado.

«A maioría do monte é privado, polo que a súa utilización está condicionada polos propietarios, que son os que teñen que dar autorización para o uso da súa propiedade». Así de clara se muestra la Consellería de Medio Rural sobre quién debe poner las normas en los terrenos forestales. Sin embargo, hay comunidades en las que se siente que esto no es así. Pasa en O Castrove. «Os ciclistas enchen o monte de pistas e teñen máis poder eles ca Gardia Civil», critica su presidente. Prueba de ello es que, hace unos meses, pusieron unas señales para prohibir el paso de estos deportistas fuera de las pistas «e tiraron con todo». Su principal queja es que las bicicletas no circulan por las pistas habilitadas, sino que se meten por el medio del monte, «e rompen todas as árbores novas», añade. Lo mismo que sucede con quads y motos, aunque reconoce que el daño que causan estos últimos es mucho mayor.

También en Vilagarcía reconocen que los ciclistas causan algún que otro problema. «A nós no monte non nos estorban. Só no inverno, cando a pista está mollada deixan as marcas das rodas, que desfán os camiños», explican en la comunidad de Cea. Pero no le ven inconveniente alguno a que transiten a través de los caminos. Es más, consideran que «o monte está para servir aos parroquianos». La misma opinión comparten en San Tomé de Nogueira, una de las comunidades con propiedades en O Castrove. «Estamos encantados cos ciclistas, non nos supoñen ningún problema», explican. Reconocen que los quads y motos sí pueden hacer daño «cando fan o indio, aí si que prexudican».

Más diálogo

En el lado del monte que pertenece a Pontevedra, en Combarro, no solo están encantados con los ciclistas, sino que incluso les organizaron una prueba de BTT este verano. «Partimos de que es necesario que el monte tenga vida y no sirva solo para plantar pinos y eucaliptos», explica su presidente. Los ciclistas «ayudan a darle vida al monte». Pero también admiten que en este espacio confluyen distintos tipos de intereses y que, por eso, sería preciso sentar a todas las partes implicadas. Una tarea que deberían acometer los concellos. De hecho, su comunidad ha solicitado ya a los políticos de Poio que convoquen una reunión con comuneros, cazadores y ciclistas de todo el municipio con el fin de que lleguen a un acuerdo. «Los concellos deberían reunir a los afectados y regular esta situación», concluye.

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