El detenido por dejar en coma a una mujer, en el banquillo

Venancio Vázquez Torres disfrutaba de un permiso penitenciario cuando se produjo la agresión


Pontevedra / La Voz

Sin mediar palabra, la emprendió a golpes con la víctima. Aquel 13 de enero del 2011, María del Carmen Calvo Güimil, que por entonces tenía 69 años, fue la diana de una sucesión de puñetazos y patadas, algunas de las cuales le alcanzaron la cabeza, un ataque sinsentido que continuó estando, incluso, tirada en el suelo.

Por aquellos hechos, la Guardia Civil detuvo a dos hermanos. Sin embargo, solo uno de ellos se sentará hoy en el banquillo de la Audiencia. El fiscal solicita cinco años de prisión para Venancio Vázquez Torres por un delito de lesiones, petición a la que se suma la de otros 5 meses por otro cargo similar y de 9 meses por atentado. Además, se piden multas por dos faltas contra el orden público y una tercera por lesiones.

El fiscal aprecia una eximente incompleta de la responsabilidad penal por intoxicación, así como, paralelamente, le aplica una agravante de reincidencia en el supuesto de los delitos de lesiones.

Lo cierto es que el ataque a esta vecina de Barro fue solo el comienzo de una espiral de violencia que, supuestamente, llevó a Venancio, quien aquel día disfrutaba de un permiso penitenciario, a dirigir su ira contra otras dos mujeres y cuatro guardia civiles.

El relato del fiscal subraya que, tras la agresión a María del Carmen, el acusado se alejó unos metros y se arrojó al suelo. Permaneció en esta posición hasta que María Jesús C. C., que estaba acompañada por Isabel O. R., detuvo el vehículo que conducía para auxiliar a la sexagenaria. Venancio se incorporó y lanzó un bloque de cemento contra el coche.

La piedra atravesó la ventanilla del conductor y terminó impactando contra el costado de Isabel, a la que, acto seguido, propinó un puñetazo en el rostro. Esta mujer reaccionó pisando el acelerador poniéndose, de este modo, fuera del alcance del sospechoso.

Este último se giró, y siempre según la versión de la Fiscalía de Pontevedra, se desplazó hasta donde se encontraba María Jesús: «Con intención de dañar su integridad física, le da un fuerte cabezazo en el ojo derecho, momento en el que acuden en su ayuda unos vecinos».

Instantes después, los componentes de una patrulla de la Guarida Civil trataron de detener al sospechoso, quien en el pasado ya fue condenado por, al parecer, urdir la muerte de la que había sido su mujer -el fiscal se limita a reseñar que fue condenado por lesiones y maltrato familiar-. El imputado se abalanzó contra uno de los guardias, «cogiéndole por el cuello con una mano y asiéndole con la otra por la camiseta», una actitud que obligó a su compañero a intervenir. Entre ambos lograron reducir y engrilletar al sospechoso.

No pasó mucho tiempo hasta que otras dos patrullas del instituto armado se personaron en el lugar de Lourido, parroquia de Perdecanai. De camino a un centro médico para ser asistido, Venancio mostró de nuevo su lado violento, «dando una patada en la mano al primero de los agentes y zarandeando al segundo». Los cuatro funcionarios sufrieron desperfectos en sus uniformes, si bien solo dos resultaron con lesiones que requirieran de asistencia sanitaria.

En cuanto a María del Carmen, permaneció unos días en coma. Hoy en día, padece secuelas que van desde la pérdida total del olfato hasta un síndrome psiquiátrico de trastorno de la personalidad de carácter leve o moderado que, no obstante, obliga a que precise supervisión en alguna actividad de su vida. Igualmente, tiene problemas para moverse en entornos no conocidos.

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