Primavera cultural en Pontevedra

El escritor Manel Loureiro es un ejemplo palmario de la consolidación de nuevos valores en campos tan diversos como las letras, la música, la plástica, el diseño textil o la cocina


De un tiempo a esta parte, Pontevedra es el escenario de una primavera cultural con la explosión de grandes valores en las letras, pero también con la llegada de nuevos referentes en la plástica, la música, el diseño textil o la cocina. Consagrados y emergentes potencian la marca Pontevedra por el mundo adelante.

Vivimos un florecimiento de talentos que resulta muy reconfortante después de un cierto apagón en las dos décadas anteriores. Estamos hablando de al menos un par de generaciones de pontevedreses que nacieron entre los 70 y los 80. Profesionales que han superado un período de formación y que ya alcanzan el grado de maduración.

Estoy absolutamente convencido de que existen una serie de condicionantes que esta ciudad ofrece que algo tendrán que ver en que fluya todo ese talento. A las condiciones ambientales, a la tranquilidad de la ciudad y a la comodidad que depara vivir en ella, hay que añadir otras potencialidades. Seguro que el campus, con el menú de titulaciones universitarias que aquí se imparten (particularmente Bellas Artes y Comunicación Audiovisual); la apuesta por la música con el esfuerzo de formación que ha supuesto el Seminario Permanente de Jazz, el local de ensayo o la promoción de grupos noveles; la enorme cantera que supone el Conservatorio Manuel Quiroga; y las promociones que ya han salido de la Escuela de Diseño y Moda de Galicia (Esdemga) o de la Escola de Hostelería Carlos Oroza, han tenido mucho que ver con esta generación de creadores en diferentes disciplinas.

Manel Loureiro es un ejemplo palmario de esa regeneración cultural que quiero significar hoy. Es un referente que ya tiene título de realidad. Atrás quedan consideraciones de joven promesa o valor emergente que se le aplicaban hace unos años. El pasado viernes presentaba en Cronopios su última novela, Fulgor. Había gente a reventar dentro y fuera del establecimiento para escuchar al autor pontevedrés y de paso, para llevarse dedicado su libro. Nadie había llenado así la librería de la calle Fray Juan Navarrete desde que firmó la navarra Dolores Redondo, récord de ventas con su trilogía del Baztán.

Por eso lo de Loureiro tiene el mérito añadido de superar el reto de ser profeta en su propia tierra. Con apenas 40 años (los cumplirá el penúltimo día de 2015), está considerado precisamente por La Voz de Galicia como el Stephen King de la actual literatura española. Un titular que le hace justicia, a la vista de sus logros en el breve plazo de tiempo que lleva en el mercado literario desde que surgió como un bloguero con su primer relato de zombis, Apocalipsis Z.

El mercado anglosajón

En apenas ocho años se ha convertido en uno de los escritores más leídos en España. También de los más traducidos, especialmente al inglés, lo que le ha abierto las puertas del mercado norteamericano, donde The last passenger (El último pasajero) fue best seller durante el 2014.

No está muy lejano el momento en que una de las novelas de Manel, el pontevedrés hijo de Manuel Loureiro, un exalcalde de un pequeño pueblo de cuatro mil y pico habitantes como Cotobade, dé el salto al cine. Y quién sabe lo que deparará Hollywood en el futuro crecimiento literario de este autor.

De momento, Manel, cuando no está de gira promocional, vive y trabaja entre nosotros como un pontevedrés más, que cada vez ejerce menos de abogado y se puede permitir el placer de vivir de su afición a la literatura. Disfrutemos de él como debemos. También enorgullecernos de otros escritores pontevedreses de cuyo trato me honro, como Manuel Jabois (ahora por Madrid) y Rodrigo Cota, también compañeros en estas lides del artículo periodístico, y brillantes exponentes del talento local que atesora esta primavera cultural que gozamos en Pontevedra.

Pero no solo en el ámbito literario tenemos valores en alza. También resulta muy interesantes seguir las nuevas hornadas de músicos que afloran, por ejemplo, desde hace doce años del Seminario Permanente de Jazz que surgió en Pontevedra al rebufo del festival internacional ya tan reconocido. Intérpretes como Felipe Villar, Xan Campos y especialmente Virxilio da Silva, un treintañero nacido en Portonovo y formado en la escuela de Luis Carballo en Pontevedra, ya gozan de un reconocimiento no solo nacional, sino también internacional.

Cocina y moda

No está lejos tampoco el día en que como pontevedreses celebremos los inminentes éxitos de otras camadas de creadores como los que se llevan formando desde hace más de una década en los fogones de la Escola de Hostelería Carlos Oroza y en las mesas de corte y patronales de la Escuela de Diseño y Moda.

Bajo el efecto Master Chef y de otros programas y cocineros muy mediáticos como nuestros Pepe Solla y Yayo Daporta, la Escola de Hostelería forma anualmente a 220 alumnos que engrosarán las cocinas de restaurantes, hoteles y demás establecimientos de hostelería de toda España.

En cuanto a la moda, también hubo un efecto llamada provocado hace ya unos años por el bum del textil gallego y alimentado permanentemente por la necesidad de nuevos talentos que demanda sobre todo Inditex. Uno de los principales referentes de esa nueva oleada de modistos es Jandro Villa, licenciado en Bellas Artes y luego en la Esdemga, quien con 32 años ya cuenta con un gran currículo envidiable coronado por el Premio Nacional de Jóvenes Diseñadores. Lo dicho, disfrutemos de esta edad de oro de la cultura en Pontevedra.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
19 votos
Comentarios

Primavera cultural en Pontevedra