Cien días muy tranquilos

Desde el 24-M Miguel Anxo Fernández Lores gobierna sin sobresaltos una ciudad donde el principal motivo de debate político vuelve a ser el complejo industrial de Lourizán

Xulio Barreiro (POIO), Lores, Raimundo González y Gonzalo Pita (Sanxenxo) en el encuentro del pasado jueves convocado por Pontevedra para fijar posturas de todos los concellos de la ría sobre Ence.
Xulio Barreiro (POIO), Lores, Raimundo González y Gonzalo Pita (Sanxenxo) en el encuentro del pasado jueves convocado por Pontevedra para fijar posturas de todos los concellos de la ría sobre Ence.

Se acaban de cumplir cien días desde que se celebraron las últimas elecciones municipales. En la ciudad de Pontevedra, el escenario revela una tranquilidad absoluta, probablemente inusual ya que Miguel Anxo Fernández Lores gobierna cómodo sin mayoría absoluta pero también sin una oposición agobiante. En los tres meses transcurridos, el principal motivo de debate político vuelve a ser -¡cómo no!- el complejo industrial de Lourizán. Nada que no hubiera ocurrido hace cuatro, ocho, doce, veinte o cuarenta años. Ha tenido mayor sustancia informativa la Diputación que el Ayuntamiento ya que entre el período en funciones del anterior presidente, la llegada del gobierno de coalición PSOE-BNG y el abandono del escaño provincial de Rafael Louzán, se han propiciado más vectores de actualidad.

Difícilmente pudo imaginar el BNG local que iba a desarrollar los primeros meses de gobierno en la capital con la calma chicha que sucede desde hace 105 días. ¡Ni se nota que les falta un concejal para ganar cualquier votación que precisen! Por tener han tenido incluso el apoyo del PP cuando se trató de esquivar una declaración de ciudad anti taurina que perseguían los restantes grupos de la corporación local.

A medio plazo puede ocurrir que Lores se encuentre con más de un potencial aliado para gobernar el municipio sin riesgos de derrota. No solo se trataría de la opción María Rey si la única concejala electa con la lista de Ciudadanos termina entregándose como temen algunos de sus compañeros de partido. Podría ocurrir que fueran Luís Rei y Maricarmen Moreira quienes terminasen abrazándose con el regidor si es que finalmente fructifican las negociaciones entre las mareas, A Nova, Esquerda Unida, CxG y el BNG para confluir en una lista única para las próximas generales.

No es un despropósito imaginar que después del 20-D (según la fecha dicha por Mariano Rajoy a Carlos Herrera), resulte más sencillo confluir en acuerdos para los ayuntamientos entre aquellos que compartan candidatura o una coalición poselectoral para hacerse con La Moncloa. Este segundo supuesto alargaría la posibilidad de un pacto hasta la misma puerta del PSOE. ¡Vamos, qué Lores tendría dónde elegir!

Frente a la novedosa situación de la gobernabilidad municipal, el principal motivo de debate político en la ciudad es archiconocido y recurrente.

Prórroga y desmovilización

Ahora espoleado por la inminente prórroga que el Gobierno de la nación y la Xunta de Galicia plantean otorgar a Ence y Elnosa para que sigan en su actual asentamiento por un plazo que puede llegar hasta sesenta años más, límite máximo que establece la nueva Ley de Costas a cuyo amparo el Partido Popular pretende dar ese plus a la pastera y, de paso, a la clorera.

En ocasiones anteriores he escrito sobre la desmovilización social que se ha producido en los últimos años en lo tocante a este asunto. No hay ahora la misma oposición ciudadana que hace una o dos décadas. Ya no son tantos los ciudadanos que están contra Ence. Reitero que estudios demoscópicos como el realizado en este año por Sondaxe para La Voz de Galicia lo acreditaron. Les recuerdo el titular que ofrecíamos el pasado 17 de mayo: «Casi la mitad de los votantes se declaran a favor de Ence en la ría». Y esa misma información pormenorizaba que «siete de cada diez votantes del PP comparten que siga en su ubicación actual por casi la mitad de los socialistas y un tercio de los del BNG».

Ya sea por resignación, cansancio o convicción, lo cierto es que si llega a cristalizar la convocatoria de manifestación en contra de la continuidad del complejo industrial de Lourizán, no alcanzarán los niveles de participación que habrían tenido antaño en otro momento laboral, social y político.

Ahora mismo parece que tienen más músculo los partidarios de la permanencia de esas fábricas, a juzgar por diversos indicios; el último lo acontecido en torno al pleno de la Diputación. El pronunciamiento del gobierno de coalición que encabezan Carmela Silva y César Mosquera en contra de la continuidad de Ence y Elnosa, ha focalizado en la institución provincial debate que resulta recurrente, manido y aburrido. No digo innecesario pero sí mantengo que resulta tan predecible como inútil.

Y eso lo saben todos: tanto Lores, la APDR o la Federación de Asociaciones de Vecinos Castelao, como el Partido Popular, los sindicatos representados en los comités de personal de las fábricas ó el elenco de empresas auxiliares y subordinadas que trabajan para Ence y Elnosa.

La decisión está tomada y vendrá dada desde Madrid a través de un acuerdo de Consejo de Ministros plasmado en el Boletín Oficial del Estado. Por medio, todas las situaciones como la vivida el viernes en Diputación de Pontevedra o el intento de Lores de acaudillar un movimiento de alcaldes ribereños, son eslabones de más de lo mismo.

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