Un pontevedrés dirige el All Star

 El colegiado internacional Marcos Pérez ha sido el encargado de arbitrar el choque de las estrellas de la Federación Internacional en Lausanne


pontevedra / la voz

Empiezan a quedarle pocas metas que conquistar a uno de los grandes nombres propios del balonmano playa internacional. El pontevedrés Marcos Pérez Outeda, que ya era uno de los referentes del arbitraje de primer nivel en este deporte, acaba de realizar en Lausanne uno de sus sueños. Él fue el  encargado ayer de impartir justicia en el All Star, en una de las grandes ciudades olímpicas mundiales. 

El enorme nivel que atesora quien ya fue jugador en la base del Teucro y que también cuenta con experiencia en la dirección de partidos en la versión más clásica de este deporte, le ha valido para ser uno de los escogidos para ser protagonista en el encuentro más vistoso y atractivo inimaginable. La élite de los jugadores se reunieron para brindar el mejor espectáculo de todos los posibles para los aficionados y ahí, entre lo más granado del planeta, el acento pontevedrés lo puso un hombre que ha creado un estilo propio de dirigir sus encuentros. 

Conocido en el mundillo como el hombre que señala cada gol de los dos contendientes con una pirueta, Marcos es uno de los grandes defensores de esta práctica y reconoce desde tierras suizas que su elección para dirigir esta singular cita «es un sueño hecho realidad» y lo tilda de «alegría inmesa», ya que siempre ha defendido que «el balonmano playa es mi pasión y lo traduzco en la pista».

Luchando para ser olímpico

El encuentro del All Star es solo la punta del iceberg de la lucha que se está librando por todos los defensores de este deporte para que se convierta en disciplina olímpica.

El propio Marcos reconoce que este evento puede ser la mejor carta de presentación ante el Comité Olímpico Internacional para que lo incluya en la lista de sus próximos ciclos olímpicos.

El pontevedrés confiesa que «desde pequeño siempre quise participar en unos Juegos y este es un pequeño gran paso para lograrlo», al tiempo que no esconde su deseo de que «ojalá entre en el programa».

Sobre las opciones reales de convertir al balonmano playa en una disciplina nueva en la mayor expresión deportiva cada cuatro años, todo el mundo es prudente pero son cada vez más lo que opinan que «esta puede ser la primera puerta para lograrlo, y ya se ha abierto», tal y como relata el mejor árbitro pontevedrés de la modalidad.

La meta se fija en la cita del próximo año 2024. Con ese horizonte se trabaja y con ese sueño se alimenta esta pasión, a pesar de que la recompensa podría llegar incluso antes. Así, no sería descabellado que debutase en la cita del 2020. El mejor aliciente es que dentro de tres años (2018), durante los Juegos de la Juventud de Buenos Aires ya se jugará a este deporte. Ya falta menos.

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