El séptimo ascenso de la entidad en 73 años

El conjunto granate no subía a Segunda B desde el año 1984, dirigido por Castro Santos


pontevedra / la voz

El Pontevedra cuenta a sus espaldas con una nutrida historia de éxitos deportivos. Ha sido uno de los clubes que puede presumir de haber formado parte de la élite más selecta del fútbol español. En la época de los años sesenta, cuando el balompié se veía en blanco y negro y las crónicas periodísticas llegaban con el lógico retraso que permitían los medios existentes por entonces, el Pontevedra labró su nombre con el afamado Hai que roelo, el lema del que hacen bandera, décadas después, los que lo vivieron antes y los que lo disfrutan ahora.

Esta camada del 2015 ha pasado ya a la historia como la que ha firmado el séptimo ascenso de la entidad en categoría nacional. Hay que remontarse mucho en los anales de los polvorientos libros de recortes y estadísticas para peinar una por una las temporadas de los granates.

El club lerezano comenzó su andadura el 16 de octubre de 1941, siendo el primer encuentro disputado de su historia un amistoso contra el Celta de Vigo. El debut en competición se produjo en el campeonato gallego de aficionados junto al Galicia de Ferrol, Lugo, Rayo, Orza de La Coruña (grupo norte) y Celta B, Santiago y Compostela (grupo sur, donde estaba encuadrado el Pontevedra).

Al año siguiente, en la campaña 1942/43, debutaba en la serie A regional y un curso después (1943/1944) hacía su aparición en Tercera División, obteniendo el cuarto lugar de la clasificación final de la liga. Desde ahí comienza una apasionante sucesión de temporadas en las que hubo gloria, lágrimas, goleadas y seis ascensos distintos.

El primero de ellos, tardaría en llegar 16 años. Fue gracias a ganar la liga de 1960. Comenzaba ahí la progresión estratosférica hacia la élite. Solo tres años después, Pontevedra volvía a tener un equipo campeón, en este caso de Segunda División, y se aterrizaba en los mejores campos de España.

La época dorada arrancaba en 1963, pero se acababa unos meses depués, ya que el equipo finalizaba en el puesto 15 su primer concurso ante Real Madrid y Fútbol Club Barcelona. A pesar de que se bajó, solo se tardaría un curso en regresar para quedarse. El tercer ascenso significaría permanecer hasta cinco campañas consecutivas entre los más grandes. Las estrellas del momento tuvieron que sufrir el ambiente de Pasarón y el club se hizo importante.

Época moderna

Perdida la condición de equipo de Primera División, el club entró en una fase de caída deportiva. Tras tres años en Segunda División, se hundiría de nuevo en la Tercera, tocando fondo. No obstante habría una pequeña gran alegría al final de la temporada 1976/1977 cuando se volvió a Segunda.

Ahí cambiaría el fútbol español. Se creó la Segunda División B, en la que los granates tan solo aguantaron el tipo cuatro años, volviendo, una vez más, al pozo que siempre ha supuesto la Tercera. Y desde ahí, desde ese mismo punto de inflexión, la historia empezó a cambiar en clave granate.

Penúltimo hito

El equipo que dirigía Fernando Castro Santos y que contaba con Milucho como futbolista, fue el último que subió a la liga de bronce. Era la tercera vez consecutiva que lo intentaban y por fin lo lograron. El capricho del destino quiso que el primer rival de aquella fase eliminatoria fuese el Mensajero, un viejo conocido que aguó la primera intentona de los de Luisito.

Ese ascenso del verano del 84 daría paso a dos décadas completas militando en la Segunda B. Ahí se fraguó la experiencia de un club acostumbrado a disputar sus choques en esa categoría, que siempre pensó en regresar a cotas más altas. Y lo logró.

Tuvo que ser de la mano de José Aurelio Gay, un entrenador que siempre ha dejado un gran sabor de boca, no solo por el éxito cosechado, el de devolver al equipo a Segunda, sino por el fútbol que desplegaba sobre el césped.

El recuerdo de la victoria por 3-0 en Pasarón ante un Lorca que había ganado 2-1 en su campo, encumbró a dos hombres: Xaco, que abrió el camino y Javi, El Rifle, Rodríguez, que firmó el doblete más importante de su historia como futbolista.

Futuro

Ahora, el Pontevedra ya tiene a nuevos ídolos a los que adorar. Se ha conseguido retornar, por la puerta grande, al lugar al que se merece -de momento- ya que por historia, por tradición, por estadio y por afición, el granate ha de ser equipo de ligas superiores.

La mejor noticia es que el libro de éxitos del club sigue teniendo que echar mano de cronistas como los de la plantilla actual, la de Luisito, para relatar la hazaña del Haro. Y lo más esperanzador es que restan muchas otras páginas todavía por acuñar.

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