Luisito y Zabala vuelven a cruzar sus caminos siete años después

El ahora delantero del Haro fichó por el Ciudad de Santiago en el 2008, equipo del técnico donde también jugaban Capi, Tachi, Changui, Rivas y Rico

Luisito (izquierda) ya tuvo a sus órdenes a Zabala (primero por la derecha en la fila inferior).
Luisito (izquierda) ya tuvo a sus órdenes a Zabala (primero por la derecha en la fila inferior).

pontevedra / la voz

El Haro tiene un espía de lujo en sus filas para analizar el estilo y el carácter de su próximo rival en la lucha por el ascenso, el Pontevedra. El que mejores informes podrá aportar al cuadro riojano es Juan Carlos Zabala Argáiz (Arnedo, 1988). Y es que el delantero, otro trotamundos del fútbol humilde, incluyó Galicia en su hoja de ruta profesional. En el verano del 2008 encontró acomodo en aquel Ciudad de Santiago recién ascendido a Segunda B que un año después acabaría descendiendo en los despachos, con un importante volumen de problemas económicos e impagos.

En ese vestuario, dirigido ya por Luisito, compartían entrenamientos, partidos y vivencias varios nombres estrechamente ligados al presente y el pasado del Pontevedra, además del propio Zabala. El que hoy en día es la mano derecha del entrenador granate, Pepe Rico, era por entonces uno más sobre el terreno de juego. De hecho, el propio técnico colgó sus botas defendiendo los colores del club compostelano y pronto se puso al frente del equipo en la parcela de dirección.

Pero para ese ambicioso proyecto, el de Teo echó también mano de dos históricos del club lerezano como Changui (que fue el pichichi de este curso en el Ribadumia y que ha renovado a sus 38 años como aurinegro) y Tachi, el polivalente defensor que ha recorrido gran parte de los clubes de referencia en Galicia. Además, estaba Capi, el que ahora se erige como mariscal de la zaga del Pontevedra y que quiere volver a esa categoría que tan bien conoce enfundado en la casaca granate.

Por último, el lateral Iosu Rivas, también llegó a formar parte de ese equipo, que tuvo un final infeliz, pero que dejó marca en todos sus integrantes. Zabala asegura, tras el paso del tiempo, que «en el Ciudad de Santiago me hice un hombre y esa experiencia me ha servido mucho en mi carrera», aunque reconoce que «a nivel deportivo la cosa no acabó nada bien».

Piropos cruzados

El paso del tiempo suele dejar buen sabor de boca, a pesar de las parcelas negativas. Luisito recuerda que «Zabala chegou conmigo ao equipo. Era todavía un rapaz daquela. Era moi xovenciño e non tivo demasiado protagonismo». A pesar de ello, el delantero tiene todavía fresco en el recuerdo el carácter y el sello que le imprime el de Teo a todos sus equipos. «Luisito siempre tiene a sus futbolistas muy enchufados y no deja que nadie se relaje ni en los entrenamientos. Tiene mucha garra», apunta, al tiempo que reconoce que «supongo que seguirá siendo exactamente igual ahora en el Pontevedra».

Sobre Pepe -del que no sabía que ahora compartía banquillo con el primer entrenador- rememora que «por entonces era el jefe del vestuario. Tenía mucha veteranía y mandaba».

Por su parte, guarda buenos recuerdos del resto, especialmente de Iosu Rivas aunque asume que la talla y el fútbol de Capi siempre son valores importantes para el equipo que cuente con él.

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