Los que no entrenen, no jugarán


pontevedra / la voz

«O que non adestre ao cen por cen, non poderá estar no partido ao douscentos por cen», asegura Luisito pocos días antes de que su equipo en enfrente en la gran final al Haro. El caso es que las lesiones musculares azotan al equipo en este tiempo extra de competición y algunos llegan con tan poco margen de recuperación que el desgaste les puede dejar fuera del once inicial.

Es cierto también que hay dos ausencias obligadas, las de Kevin Presa en la línea medular, que hace un trabajo impagable para el equipo, y la de Jacobo, uno de los más destacados en labores ofensivas últimamente. La peor parte es que no podrán jugar en La Rioja. La mejor, que llegarán descansados al último gran examen final del curso en casa.

Pero la advertencia de Luisito no va por ellos dos. Futbolistas como Tubo, Pablo Carnero, Adrián, Jorge Rodríguez, Benja o incluso Bruno, están pendientes de recuperar el tono físico y poder trabajar a pleno rendimiento en las cuatro sesiones que se presupone restan antes del choque.

El responsable del banquillo afronta una eliminatoria trascendental como esta teniendo en cuenta que durará 180 minutos y que gran parte del éxito puede residir precisamente en administrar esfuerzos.

Una vez más, salvo la portería, todas las líneas del dibujo del entrenador están pendientes de la evolución de los protagonistas y hombres como Pedro García, Miguel Centrón, Álvaro Muñiz, Tomás o Fandiño, esperan ansiosos que su nombre entre en la lista.

Un rival plagado de bajas

Tanto unos como otros podrían presentar alineaciones poco habituales por las ausencias obligadas. Si en el Pontevedra preocupan las rotaciones por necesidad en el bando rival ocurre lo mismo.

Hasta cinco jugadores podrían no actuar de inicio ante los granates. David Ochoa ya ha asumido que no podrá contar con los tres sancionados que acumula (Antón, Aimar Gulín y Txutxi) y es posible que tampoco pueda echar mano de Palacios y Unai, que arrastran molestias físicas y que es probable que no lleguen o que de hacerlo no puedan rendir al máximo nivel.

Ya que ambos se encuentran mermados en el plano físico, los responsables técnicos calculan el desgaste acumulado del enemigo. Ambos suman dos prórrogas, la tensión de la tanda de penaltis y el hecho, en el bando del Haro, de haber tenido que afrontar la última entrega de desempate ante el Castellón con un hombre menos por expulsión, a lo que hay que añadir un incómodo viaje.

Ahora le toca desplazarse a los granates, lo que se equilibrará una semana más tarde cuando los riojanos lleguen con más kilómetros en su cuenta personal.

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