El velero de lujo más grande del mundo zarpa de Marín

El barco, de 136 metros de eslora y 17,20 de manga, fue encargado en el 2008 por Hansa, una empresa alemana especializada en cruceros de vela, a Factoría Naval. 


El C-158 debería llamarse en realidad Sea Cloud Hussar, pero sus dueños renunciaron a él. Puede parecer el argumento de una película de Disney sobre algún robot con inteligencia y sentimientos propios, pero es de la del mayor velero a flote del mundo, que fue botado ayer por la tarde en el puerto de Marín. El barco, de 136 metros de eslora y 17,20 de manga, fue encargado en el 2008 por Hansa, una empresa alemana especializada en cruceros de vela, a Factoría Naval. Tenían varios de este tipo, pero querían el más grande del planeta. La nave fue diseñada a medida por el ingeniero naval vigués Íñigo Echenique: tiene camarotes con capacidad para 135 personas (menos de lo que suele ser habitual en cruceros de este tipo) -de los que varios son suites de 25 metros cuadrados- y espacio para 95 tripulantes.

Zona de spa

Al ir a vela y navegar escorado no puede contar con una piscina al uso, pero al tratarse de un barco de lujo -cinco estrellas- tampoco puede carecer de ella, de modo que al pequeño jacuzzi que hay en cubierta se suma una zona entera de spa bastante significativa, así como una plataforma para deportes acuáticos: windsurf, piragüismo o lanchas de esquiar, entre otros. En total, se realizó una inversión de 40 millones de euros. Porque lo cierto es que el barco está pensado para un público de mediana edad y alto nivel cultural. Entre los clientes de la empresa, para aproximarse al perfil, se encuentra el MoMa (Museum of Modern Arts) de Nueva York, según explicó el propio Echenique.

Volver a su origen

Pero lo único con lo que no contó Hansa fue con que una crisis mundial acabaría llevando a concurso el astillero al que se lo había encargado. Cuando comenzaron los problemas económicos de Factoría Naval, el proyecto se paralizó, y el C-158 permaneció abandonado durante casi cinco años, pasando a manos de su acreedor hipotecario, Bankia. Abandonado, pero ocupando la vía de mayores dimensiones y características del astillero, que fue comprado hace un año por Nodosa, a cuyo frente está Rafael Outeiral. Parte del acuerdo entre el administrador concursal y Nodosa consistía en que debían liberar la vía antes del 30 de junio del 2015, y hace dos meses se pusieron a ello de forma intensiva. Entre hoy y mañana dejará el puerto de Marín para trasladarse al de Vigo y quién sabe si para volver a manos de quienes lo idearon, los alemanes.

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