El caso de Sonia Iglesias, archivado

Alfredo López Penide
lópez penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

La Audiencia de Pontevedra decreta el sobreseimiento provisional de la causa sobre su desaparición en el 2010. La decisión no afecta a la investigación policial

22 abr 2015 . Actualizado a las 07:41 h.

El 18 de agosto del 2010 Sonia Iglesias, madre de un niño de siete años, iba con su todavía pareja, Julio Araújo, a un zapatero en la calle Arzobispo Malvar de Pontevedra. Había tráfico y se bajó antes del coche. Dejó el calzado. Y su rastro se perdió para siempre. Cinco años después de esa mañana, la sección cuarta de la Audiencia de Pontevedra ha desestimado los recursos contra el archivo provisional de la causa judicial por su desaparición. La decisión de los magistrados, además de ratificar definitivamente el sobreseimiento, supone la retirada de la imputación, que se produjo en julio del 2012, que pesaba sobre Julio Araújo.

El auto de la Audiencia se centra en gran media en desmontar la tesis de la acusación particular que ejerce la familia de Sonia Iglesias, que ha mantenido siempre la sospecha de que su pareja sabía más de lo que contaba sobre su desaparición. Además de descartar que se pueda abrir la fase de juicio oral, el auto rebaja a meras sospechas lo que consideraba como indicios o, incluso, pruebas de una posible responsabilidad penal. Según parece, Sonia estaba pensando en separarse y se lo había comunicado a las responsables de una asociación de mujeres víctimas de la violencia machista. Pero no existen acusaciones por agresiones o abusas de cualquier índole de Sonia contra su pareja.

Comportamientos «lógicos»

En algún caso, los magistrados consideran como «lógicos» y «razonables» algunos de los comportamientos de Julio Araújo, que el día de la desaparición de Sonia, después de separarse de ella, desayunó en una cafetería de los alrededores de su casa, en el barrio de Campo da Torre. A partir de ese momento, las versiones se diluyen, contradicen o, simplemente, no existen. De lo que no parece haber dudas es de que a las 11.40 horas la cartera de Sonia aparecía tirada en una cuneta de la carretera entre Pontevedra y Vilagarcía. Tres días después, y tras intensas búsquedas en la que se volcaron toda Pontevedra y los municipio limítrofes, aparecían en O Vao sus cosas. Sin huellas. Y el caso de Sonia entraba en un callejón sin salida.