Pontevedra concentra en 30 kilómetros las poblaciones gallegas más rejuvenecidas

La capital de la provincia, Poio, Marín y Vilagarcía tienen más jóvenes que mayores


vilagarcía, pontevedra / la voz

En un radio de treinta kilómetros se encuentra el oasis de la juventud de Galicia. El problema del envejecimiento de la población gallega es crónico, y no hay comarca que se salve, pero todavía quedan en la comunidad 21 poblaciones en las que los ciudadanos menores de 19 años superan a los mayores de 65. Entre ellas están los municipios de Pontevedra, Poio, Marín y Vilagarcía, lugares atractivos para las parejas jóvenes con hijos pequeños que, tanto por sus salidas laborales como por sus servicios o el acceso a la vivienda, atraen a las nuevas generaciones. Todo ello da lugar a una feliz distorsión de un panorama que, en el conjunto de la comunidad gallega, es desolador, teniendo en cuenta que hay ya 161 municipios con más de un tercio de su censo jubilado.

Pontevedra es un lugar atractivo para la población juvenil. Capital de la provincia, aglutina numerosas administraciones públicas, donde trabajan miles de personas. Además, es el principal núcleo de población de la provincia, solo aventajada por Vigo, por lo que es la referencia de búsqueda de empleo para muchas familias. El nivel de vida ha mejorado mucho con la reforma urbana; la peatonalización ha devuelto Pontevedra a sus ciudadanos y los sectores comercio y hostelería han resistido la crisis.

Poio está justo al lado de Pontevedra. El desarrollo urbano de sus núcleos más próximos a la ciudad ha sido espectacular en los últimos años y, de hecho, sirve como prolongación del tejido urbano de la capital. Nadie que venga de fuera pensaría, al ver el puente de A Barca por primera vez, que hay dos municipios a ambos lados. Un nivel de vida bueno y unos precios más baratos en el sector inmobiliario también tienen mucho que ver con el buen balance demográfico.

El precio de la vivienda

Marín es el centro industrial de la comarca que da trabajo directo e indirecto a varios miles de personas. El puerto de interés general, el cuarto de Galicia, es como una pequeña ciudad en sí mismo, con una gran actividad empresarial. Además, Marín cuenta a su favor con su proximidad a Pontevedra, con la que está bien comunicada y a la que se puede acceder en cuestión de pocos minutos en coche. Los precios de los pisos son más bajos y eso atrae a quien no se puede permitir vivir en la capital.

El precio de la vivienda es también un atractivo para Vilagarcía, que ni siquiera en los años de la burbuja inmobiliaria alcanzó topes desorbitados. A eso se suma su condición de capital de la comarca de O Salnés, que lleva a muchas parejas jóvenes a instalarse en la ciudad aunque trabajen en los polígonos industriales de los alrededores. Un puerto de interés general que genera muchos puestos de trabajo y la presencia de varias delegaciones de administraciones públicas favorecen el mercado laboral y hacen de Vilagarcía un lugar con calidad de vida.

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