Once evacuados en Pontevedra en un grave incendio en una gasolinera

El riesgo de explosión mantuvo en alerta a los servicios de emergencia


Pontevedra / La Voz

Faltaba un cuarto de hora para las ocho de la tarde de ayer y, como cada día, Ángel Luis Gondar Moreira se dirigía caminando de Marín a Pontevedra cuando se encontró «con una humareda impresionante que incluso hacía que fuera peligroso respirar». Un voraz fuego se acababa de desatar en la estación de servicio de Os Praceres. Las llamas, al parecer, se pudieron iniciar en un generador eléctrico de gasoil y pronto se extendieron a otros puntos de las instalaciones.

De inmediato, comenzaron a sucederse las explosiones, en principio, de bombonas de butano, pero también de vehículos que estaban estacionados. Al cierre de esta edición se estimaba que cuatro o cinco coches y un camión cisterna habían sufrido daños por las llamas, si bien estos datos no se confirmarán hasta que se considere extinguido el incendio.

Nada más tener conocimiento de lo ocurrido se activó el protocolo de emergencias. Dada la voracidad del fuego y el riesgo de una deflagración que pudiese poner en riesgo la integridad de los vecinos, se estableció un perímetro de seguridad de cuatrocientos metros en torno a la gasolinera y se optó por desalojar dos casas -una tercera está deshabitada-, lo que conllevó la evacuación de once personas.

Paralelamente, patrullas de la Policía Local, Nacional y de la Guardia Civil establecieron diversos controles a lo largo de la carretera vieja de Marín, la PO-546, para cortarla y, de este modo, restringir el tránsito de vehículos y desviarlos por la autovía, que se vio colapsada ante la intensidad de la circulación.

Simultáneamente, desde el Concello de Pontevedra se pusieron en contacto con la Brilat y con algún albergue privado por si fuera preciso ampliar la zona de seguridad y más personas tuvieran que ser evacuadas, explicó Carme da Silva. La concejala de Seguridade Cidadá señaló que estaba previsto que si alguna persona no pudiera regresar a su vivienda o no pudiese ir al domicilio de un familiar se le buscaría alojamiento. «Os veciños están tendo un comportamento absolutamente extraordinario, colaborando en todo momento coas indicacións que se lles dan por parte dos servizos de emerxencias», añadió Da Silva, quien confirmó que solo se habían producido daños materiales.

Labores complicadas

Los servicios de emergencia de Pontevedra contaron con la colaboración de diversas agrupaciones de Protección Civil de la comarca, la Policía Local de Marín y los bomberos de O Morrazo. Al cierre de esta edición, el fuego se consideraba controlado. De hecho, estaba previsto que a lo largo de la noche se restableciese el paso de vehículos por la carretera vieja que une Pontevedra con Marín. Las labores de extinción fueron especialmente complicadas debido al material de que se trataba, la fuerte humareda que se generó en toda la zona, los materiales del entorno de la gasolinera y al fuerte viento que, por momentos, se registró avivando las llamas.

«Viñan unhas nubes tan negras que puxen trapos nas fiestras e metín a cadela na casa»

Maximino Otero se encontraba en la huerta de su casa cuando el cielo se ennegreció de repente. Fue la señal que advirtió de que algo raro estaba pasando. «Vin o fume cando estaba na horta e empezou a cheirar a goma queimada». El viento, que soplaba en dirección a Marín, empujó la humareda hacia su casa y a Maximino no le fue posible seguir en el jardín. «Viñan unhas nubes negras tan fortes que ata me fixeron picar a gorxa», describió Otero. Este vecino se vio obligado a buscar protección en su vivienda y allí esperar a que la situación se normalizase. «Puxen trapos nas fiestras e nas portas e metín para dentro de casa á cadela». Solo volvió a la normalidad cuando el viento cesó de soplar hacia su casa.

«Vi humo, salí al camino y la policía ya no me dejó subir de nuevo hasta mi casa»

María Jesús Núñez es uno de los once vecinos desalojados por la policía de sus viviendas, dentro del perímetro de seguridad marcado en el dispositivo de emergencia. Estaba en casa cuando oyó el ruido de las explosiones: «Escuchamos un ruido grandísimo», y entonces se dio cuenta de que estaba pasando algo extraño. «Había humo, salí al camino a ver qué pasaba y la policía ya no me dejó subir de nuevo a mi casa».

Núñez vivió este accidente con una especial ansiedad. «Los tanques de gasolina están al lado de mi casa», se lamentaba, mientras desde la gasolinera siniestrada las llamas ascendían, de forma intermitente, en un cielo que el fuego iluminaba a la caída de la noche. Los agentes tuvieron que contener a los afectados para que no regresasen a sus hogares y a los muchos vecinos que querían saber qué pasaba y si habría que desalojar más viviendas.

En otra de las viviendas desalojadas vive una anciana, a la que se evacuó en silla de ruedas para que se refugiase en una casa cercana. Los sanitarios sí atendieron en la ambulancia a una mujer con un ataque de ansiedad.

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