El futuro del baile deportivo está en los colegios

PONTEVEDRA CIUDAD

Los campeones de España Adrián Esperón y Patricia Martínez impartieron clases en los centros de Lérez, Álvarez Limeses y Campolongo

24 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Detrás de los fracs, de los vestidos de Swarovski, del maquillaje y de la gomina, hay un deporte muy completo que conjuga ejercicio, arte y espectáculo a ritmo de chachachá, samba, pasodoble, rumba y jive, en la categoría de Latinos, y de quick step, tango, vals inglés o vienés y slow fox, en la modalidad de Standard. El baile deportivo de competición todavía es poco conocido, pero cada vez se practica más, y Adrian Esperón y Patricia Martínez, nueve veces campeones de España y dos veces semifinalistas de Europa y del Mundo, están contribuyendo a ello desde Pontevedra. Durante el curso que acaba de terminar, han impartido clases a más de mil alumnos de varios colegios de la ciudad y aseguran que se llevaron «una sensación magnífica» de la receptividad que encontraron no solo en los alumnos, sino también en los profesores de estos centros, el Álvarez Limeses, Lérez y Campolongo, entre otros. «Acogieron fenomenal nuestras explicaciones y ahora todos saben lo que es el baile deportivo».

Un, dos, tres

Para llevar a cabo este proyecto, contaron con el apoyo de la concejalía de Educación y Deportes del Concello de Pontevedra, que dirige Agustín Fernández. La la pareja de campeones tiene muy claro que el «futuro de esta disciplina está en los colegios». No en vano, en algunos países de Europa forma parte del plan de estudios en la materia de Educación Física. Adrián y Patricia explicaron a los niños los secretos de este bonito y divertido deporte y algunos pasos de los bailes en los que ellos compiten. Pero sus enseñanzas fueron más allá. Y es que el baile, además de arte, es un ejercicio con múltiples y positivos beneficios para los más pequeños, tanto físicos como mentales. Ejercita la coordinación y la psicomotricidad, contribuye a corregir las malas posturas, ayuda al desarrollo muscular y a formar la columna, y permite mejorar el equilibrio y los reflejos. También ayuda a la socialización, relaja y libera adrenalina, mejora la autoestima y reduce los síntomas de estrés o de ansiedad, aumentando la confianza en uno mismo. Vaya, que lo tiene todo. El caso es que los escolares disfrutaron mucho con estas clases y lo más probable es que a más de uno se le haya despertado la vocación de bailarín.