Culturgal mima al público infantil

Las actividades para los más pequeños inundan la feria cultural, que este año apela a la corresponsabilidad de los asistentes


pontevedra / la voz

Un payaso haciendo malabares nos recibe a las puertas del recinto ferial, donde está rotulado Pontevedra é vida. Nada más entrar, toda una nube de cojines blancos aguanta los brincos de los más pequeños, mientras al otro lado del recinto, un grupo se afana en crear figuras con piezas de madera desperdigadas por el suelo. Y toda una legión de chavales espera paciente a que Migallas empiece su espectáculo Pan de Millo. Dicen que la cultura se mama desde la niñez y sin duda, esa es una lección que tiene aprendida y enseña la feria Culturgal, que hasta esta jornada se desarrolla en Pontevedra.

El público infantil es sin duda uno de los más mimados y buena parte de los asistentes viene a conocer las propuestas y actividades de Culturgal para mostrárselas a sus hijos. Tomás, que tiene cuatro años, viene desde Santiago con su padres, Martiño y Lucía, expresamente para ver Pan de Millo. «O de Migallas foi o primeiro espectáculo que coñeceu cando tiña un ano, e por iso trouxémolo», dice su padre. También Xerardo, otro santiagués, viene con su nieta Olalla a «ejercer de abuelo» con los espectáculos de Culturgal de testigos. «Está muy bien la feria, hay muchas cosas y estamos eligiendo».

No solo están las actividades. Muchos de los stands de la feria buscan la atención de los más exigentes con escenarios de cuento, títeres y toda una gama de títulos literarios para los niños. La mascota del Salón do Libro, Orbil, tampoco falla a su cita desde el puesto dedicado al evento pontevedrés.

Micropatrocinadores

En realidad, este año la feria es, más que nunca, para todos los públicos. Los organizadores han apelado a la corresponsabilidad porque «a cultura é cousa de todos» y, aunque el acceso al recinto sigue siendo gratuito, se ha establecido una entrada voluntaria por 3 euros. Quienes pagan, son micropatrocinadores y llevan su chapa acreditativa. Aunque hay que decirlo, ayer eran minoría. «Merece la pena este pequeño esfuerzo -dice Ricardo Mouriño-. Vengo con mi hijo y esta es la primera vez. Y la verdad es que la feria está muy bien, ya está por ahí jugando».

«Por suposto que pagamos. A cultura non é gratis, dende logo e 3 euriños por dar unha voltiña e ver unha chea de cousas interesantes que aínda nos falta moito por mirar... Se pode asumir», dice Ana Nogueira, que junto a Manu Iglesias viene para ver y participar presentando su propio proyecto empresarial, As Minochas, doces da casa, en las jornadas de Estruming days, «É un prezo moi razonable e hai moitísimas cousas para ver», añade Manu.

Algunos de los empresarios que ocupan los 70 stands de la feria destacan la afluencia de público, «aunque quizás en ventas está de momento un poco más flojo que el pasado año». El propio escritor Manuel Rivas, presente ayer para dar a conocer su nueva obra infantil, O raposo e a mestra, se refirió a Culturgal como suerte de «complexo vitamínico» ante los recortes que está sufriendo el sector. «Andamos coxos -dijo el autor-, pero chegas aquí e dis, ¡Ai!, que ben coxea a cultura galega».

«Merece la pena este pequeño esfuerzo que es la entrada voluntaria a Culturgal»

Ricardo Mouriño

«A cultura non é gratis e aquí hai unha chea de cousas interesantes por ver»

Ana Nogueira

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