El 25 % del monte arrasado en el 2006 es ya superficie productiva

El plan Monte Vivo plantó más de 450.000 árboles autóctonos en mil hectáreas forestales repartidas en once parroquias de Pontevedra


pontevedra / la voz

Pontevedra no quiere volver al mal recuerdo que fueron los incendios del 2006, que arrasaron el 40 % de la superficie del municipio. Cerca de cuatro mil hectáreas ardieron convirtiendo en ceniza el pulmón urbano. A partir de ese año, el Concello puso en marcha el Plan Monte Vivo con el objetivo de demostrar que se puede tratar el monte desde un punto de vista productivo. El 25 % de lo que hace siete años eran cenizas es hoy monte productivo repoblado con especies autóctonas.

«Non me atrevo a dicir que non hai incendios na zona de Monte Vivo porque está limpo», señala Demetrio Gómez, concejal de Rural en el Concello de Pontevedra. Aunque hacer una afirmación tan rotunda sería pretencioso, lo cierto es que el monte comunal trabajado por el plan Monte Vivo no ha ardido este verano. Es una especie de oasis en la superficie forestal de la ciudad. La reforestación cubrió cerca de mil hectáreas de las comunidades de Tomeza, Santa María y San Andrés de Xeve, Lérez, Salgueiral, Marcón, Mourente, Cerponzóns, Verducido, Castro Lampán, Rañadoiro y Lourizán.

«Se reforestó una gran superficie de lo arrasado en la oleada de incendios del 2006 y es una buena forma de tener el monte limpio», señala Óscar Pernas, presidente de la comunidad de Marcón, que sabe que convertir en rentable el monte es un proceso que dura años.

El plan de regeneración forestal fue una iniciativa pionera, al invertir dinero municipal en la revitalización de las zonas afectadas. Las arcas del Concello distribuyeron en la primera fase cerca de 1,5 millones de euros para tratamiento silvícola.

Dos fases

Una vez superada la primera fase de plantación, ahora empieza la de conservación. «É unha forma de recuperar o monte tradicional e darlle novos usos», señala Gómez Junquera, sobre la gravedad de abandonar una riqueza productiva como la del monte gallego. Las once parroquias que forma parte del plan municipal han visto como echaron raíces más de 450.000 árboles. La idea que defiende Monte Vivo no es la de mantener el monte limpio, sino la de mantenerlo trabajado. «Non podemos pensar que é un espazo que hai que barrer cunha basoira» señala Demetrio Gómez, para explicar que la prioridad es trabajar el monte como medida de prevención.

En lo que va de verano se ha temido en más de una ocasión que la virulencia de las llamas llegasen a las viviendas. El incendio se encontró con la conjugación perfecta para que las llamas prendiesen en la comarca: un monte sin limpiar y un tiempo seco y caluroso.

El Plan Monte Vivo quiso evitar que esta explosiva mezcla se diese cerca de viviendas y trató el entorno de los núcleos urbanos. En la oleada del 2006, medio millar de viviendas del rural de Pontevedra se vieron amenazadas por el fuego. A falta de días para que la campaña de incendios diga adiós, los montes de Pontevedra apenas han sido arrasados por las llamas, y el plan Monte Vivo pone de relieve que la superficie devastada hace siete años está más viva que nunca.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

El 25 % del monte arrasado en el 2006 es ya superficie productiva