Manuel Espiña, «un home de paz», ya tiene una calle

Familiares, amigos y políticos recordaron ayer al sacerdote que fue «unha sacudida para as nosas conciencias»


A Coruña / la voz

Las palabras cálidas combatían el viento frío. En los Pelamios, el bloque número 1 del Edificio Torre protegía del aire invernal, también a la Banda Municipal de Música de A Coruña. Empezaba a caer el sol cuando en la esquina de dicho edificio el alcalde coruñés descubría ayer una placa en la se puede leer: Calle/Rúa Manuel Espiña (sacerdote). A su lado Fina y María Espiña Gamallo. Luego sonó el Himno Gallego, ese que habla de los «bos e xenerosos». Familiares, amigos y políticos de todos los colores pensaban en el cura Espiña, aquel que el 4 de enero de 1970 iniciaba en este diario la publicación de artículos con el cliché Outeiro de San Xusto.

«A comunidade cristiá do Home Novo naceu na cidade de A Coruña o Domingo de Ramos de 1973, arredor dunha misa en galego», escribía Espiña en el 19 aniversario de dicha fundación. Es uno de los textos que aparecen en el libro que recoge más de 270 de dichos artículos y que muchos de los asistentes a la inauguración de ayer llevaban en su mano. «En Home Novo temos os libros para os que queiran», decía Celia Castro, mientras algunas personas llevaban el volumen pegado al pecho como si quisieran empaparse de la memoria de un sacerdote cuya vida fue «unha sacudida para as nosas conciencias», afirmó su sobrina, Ángeles Pérez Espiña. Argumentó que su tío «era consciente de que toda situación difícil tiña solución, sobre todo cando tes unha man amiga, que en moitos casos esa man era a del».

«Profundas conviccións»

Ayer se cumplía un año del fallecimiento de Manuel Espiña, que naciera el 25 de julio de 1933 en Cerdedo (Pontevedra), cuyo alcalde asistió también a la dedicación de la calle a «un home de profundas convicións», según lo recordó Javier Losada, con una intervención enteramente en gallego.

El alcalde coruñés recordó a Espiña como «un home de profundas conviccións, con capacidade infinita de diálogo e de chegar a acordos» y recordó la participación del mismo en la puesta en marcha de la primera cooperativa de libreros de la ciudad cuando solo tenía 15 años, «para facer chegar a cultura a prezos asequibles». Resumió Javier Losada que «ademais dun amigo», Espiña fue «un home que pasou pola vida facendo o ben. Home de cordialidade, concordia e paz».

En nombre de la comunidad Home Novo, habló Celia Castro Ojea, destacando el papel del sacerdote en la puesta en marcha de esta entidad, que fue la que promovió la dedicación de la calle precisamente en el que había vivido.

Fina Espiña recordaba ayer que su hermano se había enterado de que le iban a dedicar una calle porque cuando ya estaba enfermo «fue al banco y le dieron la enhorabuena, pero él no sabía nada». También recordaba, junto con su hermana María, la larga pelea que había mantenido el sacerdote para conseguir un obispado para A Coruña: «Se lo había dicho a Quiroga Palacios y el pareció bien; pero luego se murió y la cosa fue quedando ahí». Para las dos hermanas, después de la dedicación de la calle el obispado «sería el siguiente paso».

Antes de que terminase el acto, un sacerdote anunció el funeral de aniversario que se celebraría poco más tarde en la Colegiata.

Manuel Espiña fue sacerdote y murió hizo ayer un año

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