Cuenta atrás para el primer filme animado hecho en Vigo

La productora apuesta por la animación tradicional y evita las tres dimensiones


En octubre cumplen cuatro años de existencia y estrenarán casi al mismo tiempo su primer largometraje. El ritmo de la animación es así, cada proyecto cuesta años de sudor, sobre todo al principio. La productora viguesa Deboura Deseños Animados ya acabó todo el trabajo de su primer largometraje, O mago dubidoso , y ahora, mientras encauzan sus nuevos proyectos, espera a que por fin su debut se estrene en los cines.

En un edificio emblemático de la ciudad situado al principio de la calle Gran Vía se encuentra el centro de operaciones de la productora. Es una oficina no muy grande por la que a diario pasan un grupo de veinte personas que entre todos consiguen dar vida a personajes que hasta el momento solo aparecían en las líneas de un libro. Es un trabajo duro en el que cada pequeño movimiento supone horas de trabajo y para el que únicamente cuentan con la ayuda de los ordenadores para animar pequeños detalles.

Deboura ha optado por la animación tradicional en la que los dibujantes trabajan fotograma a fotograma para después aprovechar las nuevas tecnologías para darle color, introducir efectos especiales y asistir en el trazo de los movimientos de zonas especialmente problemáticas.

No es un capricho, la animación tradicional en dos dimensiones es su manera de competir en un mercado en el que últimamente solo se habla de Pixar, Dreamworks y en Galicia de Dygra y Brent Entertainment. Todos ellos son los abanderados de la animación en tres dimensiones por ordenador que para los promotores de Deboura tiene un grave problema; su caducidad. Los productos en tres dimensiones caducan y se ven «antiguos» en muy poco tiempo. «Si ves la primera película de Toy Story no puedes comparar sus efectos con los de la tercera y en cambio películas como Blancanieves , que tienen más de 70 años, consiguen perdurar en el tiempo y continúan impresionando por su calidad» explica Roque Cameselle, director de la productora.

Las armas de Deboura son el talento y la imaginación de su equipo. La perdurabilidad de sus productos depende del trabajo de ellos y no tanto de la tecnología con la que cuenten. Para montar la empresa apostaron por fichar un par de personas con experiencias en el sector para los puestos de responsabilidad. Ellos se encargan de coordinar el trabajo del resto que principalmente son jóvenes estudiantes de la zona que en Deboura han encontrado su primer trabajo. Muchos de ellos procedían la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra y de escuelas superiores de Ilustración y se han involucrado en un proyecto lento del que verán los primeros resultados a finales de años con el estreno de O mago dubidoso . En estos más de tres años de trabajo en la productora han aprendido mucho, «a fuerza de equivocarse como en todo». Compaginar varios proyectos al mismo tiempo es uno de los retos de Deboura y a partir de verano comprobarán como pueden arreglárselas para ir haciendoolos capítulos de una serie de dibujos animados para televisión y al mismo tiempo ir avanzando en su segunda película, que está prevista que se estrene a finales del 2009.

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