Los pescadores de trucha auguran un buen año tras las fuertes riadas en el Lérez y el Verdugo

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTE CALDELAS

Imagen de hace unos días, cuando arrancó la temporada, en el río Tambre
Imagen de hace unos días, cuando arrancó la temporada, en el río Tambre SANDRA ALONSO

Las licencias crecen en Ponte Caldelas: «Tenemos 56 y 18, son de menores»

24 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace una semana que arrancó en Galicia la temporada de pesca continental con cerca de 48.500 licencias. Tras una semana acudiendo a los ríos, los pescadores de la provincia ya pueden extraer sus primeras conclusiones sobre qué esperan de esta campaña. Todavía es pronto para evaluar cómo prevén la primavera después de un arranque con muchas incógnitas. Las fuertes riadas de invierno son buenas para la campaña de la trucha, pero todavía mantienen el agua de los ríos demasiado fría y mantienen a las especies sin acercarse a la superficie. «Las riadas del invierno siempre favorecen porque limpian los ríos y arrastran muchos sedimentos que valen de alimento para las truchas», explica Antonio Lorenzo, que lleva desde los seis años yendo al río.

Empezó haciéndolo con su padre y ahora le acompañan también su mujer y sus hijos. Él ya ha salido esta temporada a testar el Verdugo, pero todavía falta para llegar a la época más fructífera. Es positivo al ver cómo bajan los ríos tras un invierno de borrascas. «Tienen mucha agua y se movieron los fondos», apunta Lorenzo, que espera que suba la temperatura del agua en mayo y junio para que aumente «la bichería» de la que se alimentan las truchas. 

El presidente de Verdeseixo, la asociación de pesca y caza de Ponte Caldelas, Santiago Pérez, coincide con Antonio en el análisis de estos primeros días. Es incluso más pesimista. «Hubo seis meses seguidos de lluvias y eso no es normal, necesitamos que caliente el agua para ver esa eclosión de bichos para que las truchas puedan comer y comiencen su función», señala el portavoz de Verdeseixo.  Ellos se encargan también de repoblar el río con dos sueltas anuales, una de ellas la primera semana de mayo y otra coincide con la Festa da Troita de Ponte Caldelas. «Está prohibido comprar las crías, las entrega la Xunta o el Concello», explica Santiago, que este último año echaron unas dos mil truchas. Estos pescadores se encargan de cuidar el río, aunque reconocen que en los últimos años ha habido una bajada de capturas no solo por los pescadores (pues puede haber algún furtivo), sino por el abuso, la contaminación o los pesticidas. 

Pese a este descenso, Antonio Lorenzo espera que a partir de mayo suban las truchas y comiencen a coger grasa para que se puedan reproducir y faciliten las capturas. «Para los que pescan con mosquito artificial o a cucharilla, que solo se sumerge entre 20 y 30 centímetros, ahora les es muy complicado porque la trucha no está tan alta. Yo siempre fui con lombriz y es más fácil llegar», señala Antonio. La campaña arrancó hace una semana y se extenderá hasta el 31 de julio si es con muerte o hasta el 30 de septiembre, si es pesca sin muerte.  Pese a que en varias zonas de Galicia lamentan que no haya relevo generacional en la pesca continental, la asociación Verdeseixo asegura que tiene cada vez una salud mejor. «Tenemos 56 licencias y cuando la cogimos, en el año 2017, éramos siete», señala. De ese medio centenar de pescadores, hay 18 que son menores de edad y cuentan también con mujeres. «Tenemos muchos chavales que empiezan acompañando a sus padres y luego algunos, con 15 años, lo dejan y lo retoman más tarde», explican desde Verdeseixo.

Más de 70 kilómetros para pescar entre Pontevedra y Cotobade

 

 

La temporada de pesca activó en toda Galicia hasta 14.000 kilómetros de ríos y embalses donde poder pescar. De esa gran cantidad, más de 70 se encuentran en los cotos de la zona de Pontevedra, Campo Lameiro y Cerdedo-Cotobade. El Lérez, el Verdugo y el Almofrei concentran las zonas habilitadas para la pesca de la trucha. El salmón, por primera vez en la historia, estará vedado para que pueda recuperarse.

La Xunta publicó antes del inicio de la campaña cuáles son las zonas habilitadas para la pesca y especificó en cuáles solo se podrá llevar a cabo la pesca sin muerte. Tendrán que devolverse al agua en Portemuiño, entre el tramo entre de la Fervenza de Portemuiño y el antiguo Ponte Bora, así como en la desembocadura del regato de Gargallóns y la presa de celulosas. También tendrá que pescarse sin muerte entre la presa de Chorreas y la desembocadura del río de Follente en Caldas, y entre la piscina fluvial de Ponte Caldelas y la presa de Parada, así como en el Muiño das Partidas, en A Lama.

Respecto a las «masas de agua vedadas», la Xunta prohíbe la pesca en el tramo del río Almofrei entre la toma de agua de la piscifactoría de Carballedo y la presa de Pozo Negro, así como en 5,3 kilómetros entre el nacimiento y la desembocadura del río Cabanelas, en Cotobade, y el regato de Castiñeiras, en Marín.