Casa Pipeiro, tres generaciones entre fogones

Uno de los restaurantes de mayor arraigo de Ponte Caldelas nació en el siglo XX como local de venta de vino de O Ribeiro, especializándose más tarde en comidas donde destacan la empanada casera y el cabrito


ponte caldelas / la voz

Casa Pipeiro es una de las señales de identidad de la gastronomía de Ponte Caldelas. Con una trayectoria de más de ocho décadas sirviendo platos a vecinos y visitantes, la responsabilidad de este restaurante recae ya en la tercera generación de la misma familia, cuyo patriarca fue en su día Antonio Fernández, O Pipeiro. Hoy, atiende a los comensales Miguel Fernández Baqueiro, su nieto, gerente del restaurante, con su madre Cándida al frente de la cocina. Este establecimiento refleja el compromiso de una familia con su villa y con la cocina tradicional gallega, ofreciendo unos menús estacionales y todo el año empanadas de distintos ingredientes y el cabrito como dos de sus estrellas culinarias.

En 1930, Antonio Fernández, natural de la comarca ourensana de O Ribeiro, se establece en la capital del Verdugo tras vivir en la emigración sudamericana. «Su tío tenía una carnicería en Ponte Caldelas, vio que podía haber negocio aquí en la venta del vino de O Ribeiro, porque pasaba mucha gente», relata su nieto. «Traía vino de O Ribeiro en pipas, de ahí el nombre de O Pipeiro, y lo vendía junto con su tío en la carnicería», apunta. Con el tiempo, se decidió por montar su propio espacio, en 1938, que es la fecha de la primera licencia como negocio de hostelería. Nacía así Casa Pipeiro.

«Al principio se dedicó a la venta del vino y a atender a la gente», indica Miguel. Ahí surgió entonces una nueva oportunidad de negocio. «Estaba mi bisabuela Ramona con él, y la gente empezó a pedirle, de paso que compraba el vino, que les pusiese algo para tomar el vino y probarlo». De esta manera comenzaron a servir también «cuatro tapitas para que la gente pudiese tomarse el vino». Los clientes, que al principio se llevaban el vino a sus casas, empezaron a quedarse en el local. «La gente demandaba más comida para tomar el vino y ya no lo compraba para llevárselo, sino que lo tomaba aquí». De esta forma, Casa Pipeiro se transformó en un establecimiento de comidas, evolucionando hasta el restaurante que es en la actualidad.

Relevo natural

Antonio y su mujer Dolores, nacida en A Insua, vieron prosperar el negocio. Tuvieron dos hijos, Antonio y Mariano, que se ocuparon del restaurante a la muerte de sus progenitores. En la actualidad, Casa Pipeiro está a cargo de Miguel Fernández Baqueiro, el hijo de Mariano, con la ayuda de su madre, Cándida, en los fogones.

Para Miguel, el relevo generacional fue una cuestión natural, que se veía venir. «En esto se nace, desde niño hay que ayudar, lo llevamos en la sangre», afirma. Cuando creció tuvo trabajo en Vigo, pero lo dejó por atender el negocio familiar. «Yo esto lo quiero, lo amo y fui yo quien tomó la decisión de seguir en esto». Miguel señaló que estudió y se licenció, pero siempre mantuvo su vinculación con Casa Pipeiro. Cuando su padre falleció en el 2010, se dedicó al 100 % al restaurante, sin que diez años después se haya arrepentido de su curso vital. «Puedo sentirme orgulloso de seguir todo el trabajo que hicieron mi abuelo y mi padre, que allí donde estén estarán contentos de ver que esto se ha mantenido, y además con el trabajo que ellos han pasado», enfatiza. «No podría ver esta casa cerrada, porque me arrepentiría toda la vida si dejase caer este restaurante», sostiene.

Su actual gerente define Casa Pipeiro como «un restaurante de comida tradicional, como la casa de comidas que había en los pueblos de cocina de la abuela. Trabajamos sobre todo una cocina de kilómetro cero, es decir, el 90 % de nuestros proveedores son de aquí», manifiesta Miguel. Todos los días compran sus productos en la plaza caldelana y buscan productos frescos y de calidad alta.

«Trabajamos mucho marcados por temporadas, en invierno carnes de caza y los cocidos, y venimos de un verano con más pescados y otro tipo de comidas». Dos platos destacan en sus menús: la empanada, «que hacemos de tres harinas que es una receta que viene de atrás y que se ha ido perfeccionando»; y el cabrito, «el otro plato por el que la gente nos conoce».

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