La pandemia condiciona el veraneo de gallegos emigrados de Brasil y México

La época estival atrae visitantes americanos con vínculos en Ponte Caldelas y A Lama


ponte caldelas / la voz

El relativo aislamiento de los municipios de montaña, en la línea donde se fusionan las provincias de Pontevedra y Ourense, se rompe cada verano con la afluencia de gallegos emigrados que regresan a pasar el estío en sus concellos natales. A Lama puede llegar a subir un tercio su población, Ponte Caldelas estima que mil personas disfrutan de su verano y en Avión, Beariz y O Carballiño el padrón da un salto significativo. El coronavirus, con sus restricciones a los viajes internacionales, es un elemento que podría alterar esta circunstancia. O quizás no.

A estos municipios empiezan a llegar estos veraneantes de interior, habitualmente bien recibidos -no en vano casi todos tienen familia a ambos lados del Atlántico-, pero este año el temor a brotes importados de coronavirus divide las opiniones. Un vecino de Ponte Caldelas, que prefiere guardar el anonimato, sostiene que «hay familias donde se ha discutido sobre si sería buena idea que un primo o un hijo en América viniese en verano por aquí». Y las conclusiones son tan variadas como las personas consultadas.

Mientras uno son reticentes y desconfían de la conveniencia de las visitas de sus parientes, otros lo son menos, y creen que con prevenciones adecuadas y una cuarentena nada más llegar de allende los mares sería suficiente. Otro vecino de Xesta, en A Lama, concello donde el mayor número de emigrantes reside en México, indica que «como os que están por chegar son familiares, a maioría da xente por un lado quere que si veñan, e por outro teñen reservas. Eu creo que se gardan as medidas do confinamento non pasará nada».

El alcalde de Ponte Caldelas, Andrés Díaz, se muestra cauteloso. «Lo vemos con cierta preocupación, medidas extraordinarias nosotros tampoco podemos tomar porque en ese caso tienen que ser las autoridades sanitarias, y nosotros extremaremos las precauciones lo máximo que podamos». En esta villa se han colocado dispensadores de gel hidroalcohólico en las calles, que se accionan con un pedal y un arco desinfectante de coches en Chan da Barcia, entre otras medidas. En Ponte Caldelas, como en el resto de la comarca, se velará por el cumplimento de las normas sanitarias básicas.

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