Ponte Caldelas, obligada a aprobar un plan de ajuste

El alcalde critia la «absurda normativa de Montoro» que penaliza al Concello por sus «fortes investimentos» en proyectos para los vecinos


Ponte Caldelas / La Voz

El pleno de Ponte Caldelas se reunirá este miércoles para aprobar un plan económico financiero, obligado por la Ley de Estabilidad Presupuestaria y en base al gasto realizado en el 2018. El regidor, el socialista Andrés Díaz, que pidió que se derogue «a absurda normativa de Montoro», recalcó que el año pasado fue un ejercicio «histórico» para la villa con la inversión de la nueva plaza de España, la actuación en 40 caminos del rural y la compra de los terrenos del antiguo balneario, entre otros. Estos «fortes investimentos» implicaron que el Concello se vea penalizado por la Ley estatal, que limita la posibilidad de incremento en los gastos de las entidades de Administración local.

El equipo de gobierno explicó que la liquidicaicón del presupuesto del 2018 supone que Ponte Caldelas incumplió la regla de gasto, que impide gastar más que el presupuesto anterior más el IPC, en 666.000 euros. El ejecutivo caldelano justifica este incumplimiento en el uso de remanentes municipales del año anterior, el crédito para comprar el balneario y otro sin juros solicitado a la Diputación para obras en el rural y el nueco campo de hierba sintética, entre otras intervenciones. 

Aunque el Concello se verá ahora sometido a la aprobación de este plan económico financiero, el gobierno local destacó que «non supón a adopción de ningunha medida adicional dada a boa saúde financiera da institución municipal». Eso sí, obliga a cumplir con el requisito de estabiidad y regla de gasto en el actual ejercicio y el próximo. En este sentido, el informe de Intervención «augura o cumprimento destes parámetros coa simple execución orzamentaria», apuntan desde el Concello. 

El alcalde, el socialista Andrés Díaz, criticó la «absoluta falta de sentido» de los principios de estabilidad financiera y regla de gasto, «unha limitación que mesmo impide aos concellos gastar os cartos que hai en caixa, como os procedentes dos seus remanentes, en beneficio dos seus veciños». El regidor añadió: «É unha barbaridade que se impida xestionar con axilidade e atender as necesidades da veciñanza por unha simple cuestión de contención do gasto no sector público, porque o problema do déficit non está nos concello».

En todo caso, Díaz se mostró «orgulloso» de haber incumplido el año pasado, «ao igual que outras moitas institucións locais». Destacó que el plan de ajustes que se aprobará en el pleno de esta semana es una «anécdota» y resalta que el propio interventor municipal avisa de «o curioso paradoxo de que en 2019 e 2020 Ponte Caldelas, obrigada a cumprir a Lei estatal de Estabilidade Preupostaria, acumulará avultados superávits».

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