Horas «terribles» para los clientes de una correduría de seguros caldelana

Pagaban los importes en mano y sin que les diesen un recibo a un empleado que, según la empresa, se quedó con el dinero


ponte caldelas / la voz

Si algo tienen las aldeas y villas pequeñas es que lo que le ocurre a un vecino pasa a estar en boca de todos de forma fulminante. En Ponte Caldelas, algunos vecinos descubrieron en las últimas horas que el seguro que habían contratado a través de una correduría de la villa -por ejemplo, un bar que tenía una póliza del local- no había sido pagado a la compañía correspondiente. La noticia corrió como la pólvora porque la correduría tiene un número elevado de clientes. Y, ayer, muchos de ellos, que decían que estaban pasando unas horas «terribles e con moitos nervios», hicieron cola toda la mañana ante el local para pedir explicaciones.

La empresa les iba contando que lo que había pasado es que el empleado que les vendió los seguros -que ayer no estaba en la oficina- se quedó con el dinero. La firma insistía en que solo se trata de un problema administrativo, que no hay nadie sin asegurar -algún cliente decía lo contrario e indicaba que la aseguradora le mandó una carta diciéndole que no había pagado y que no estaba asegurado-, que atenderá a todos los afectados y que se hará cargo «de todo».

Los distintos afectados contaban la misma historia. La correduría caldelana la atendía una persona a la que conocían desde siempre. «Era bo rapaz e facía moi bos prezos. Sempre dicía que se pagabas polo banco era algo máis e se lle dabas os cartos en man cobrábache un pouco menos», indicaban. Así, lo normal era que le pagasen en efectivo. A algunos en el pasado les dio recibos del abono. Pero últimamente ya no los repartía. «Dicía que tiña o ordenador roto e que xa os mandaría», contaban con una misma voz. Así, fueron pagando desde pólizas de coches a locales o también billetes de avión sin que les dieran ningún papel que justificase el pago. «Eu pagueille en abril dous recibos do seguro do coche, o meu e o do meu mozo, máis de 600 euros. Non me deu recibo, díxome que xa mo mandaría polo teléfono, pero non o fixo. Pedinllo varias veces e sempre me deu largas», explicaba una joven. Llamó a la compañía y le dijeron que ambos seguros estaban sin pagar.

Ayer en la correduría no estaba ese agente, sino otras personas. Dieron la cara ante los afectados, les prometieron que se harán cargo de todo e insistieron en que la empresa es «la principal víctima», puesto que el empleado en cuestión no les abonó el dinero que fue cobrando. Indicaron que el operario está despedido, pero que de momento no presentaron denuncia con él porque «hay que mirar el alcance y atender primero a los clientes». Dice también que está mandando cartas a los afectados.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

Horas «terribles» para los clientes de una correduría de seguros caldelana