Los Messi de las filloas están en Ponte Caldelas

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

PONTE CALDELAS

Ramón Leiro

Celsa Blanco enseñó a su marido, Luis García, a hacer el postre que ganó el concurso de Radio Voz

14 mar 2019 . Actualizado a las 07:40 h.

Decir que cualquier cosa es «la mejor», y más cuando se trata de un producto gastronómico, siempre es arriesgado. La afirmación se presta a múltiples argumentos para rebatirla, así que empecemos bien: las mejores filloas, las ganadoras del XXIV Concurso Festa da Filloa de Pontevedra, son las que presentó Celsa María Blanco González, al certamen que organiza Radio Voz desde hace casi un cuarto de siglo y forma parte del programa municipal de carnaval.

El jurado formado por profesionales del sector como Jonatan Crespo, de Panaderías Xeve; Menchu Collado, de confitería Capri, la cocinera profesional Elena Argüello, el chef de O Eirado da Leña, Iñaki Bretal, y el bloguero Alberto Ribas, otorgaron la máxima nota a las filloas que elabora Celsa, lalinense afincada en Ponte Caldelas, con la exitosa colaboración de su marido, Luis García Franco, un recién llegado a los fogones que no para de recibir premios por su maestría con este postre típico del entroido gallego.

Pero como ocurre a menudo, detrás de ese triunfo está una mujer, en este caso la suya, que le enseñó a hacerlas cuando se prejubiló y le dio por entrar en la cocina. «Tuvimos un bar muchos años en Marín y él a veces ayudaba, pero no le gustaba. Ahora, sí». Celsa relata que su marido, -que trabajaba en la construcción de piscinas y participó en las obras de las de la playa de Samil-, apuntaba maneras. Se presentó hace dos años a otro concurso de filloas en Marín y ganó el tercer premio. «Y el año pasado volvió y ganó primero», añade. Ante semejante acogida, los respaldos crecían. «Una amiga de mi hija le decía que tenía que ir al de Pontevedra y los nietos le animaban: «¡Abuelo, que tú eres como Messi pero en filloas!», recuerda la mujer. Luis no quería, pero al final se animó. Las hizo y ella no solo se encargó de llevarlas, ya que además de ser su maestra, la receta también es suya por herencia. Fue su madre, Amelia, la que le enseñó.