Polémica platanera en Ponte Caldelas a cuenta de la París de Noia

El palco de la orquesta no entraba y se cortaron las ramas de unos árboles. El alcalde estaba desolado


ponte caldelas / la voz

En Ponte Caldelas, el domingo no tocaba Alejandro Sanz sino la París de Noia. Pero cualquiera lo diría. Porque el paso de la orquesta por la localidad caldelana ha dejado un buen número de «corazones partíos», tal y como canta Sanz. No es que la París se olvidase de su música y se entregase exclusivamente a las baladas. Nada de eso. Su concierto fue de libro y sus fans estuvieron encantados. El problema ocurrió antes de que los músicos se lograsen subir al escenario y quien le puso voz en las redes sociales fue, principalmente, el alcalde, que también parecía tener el corazón roto por lo ocurrido.

La París debía empezar a montar su escenario en Ponte Caldelas a las cuatro de la tarde. Dice el alcalde, Andrés Díaz, que el Concello, que es quien organiza los festejos, preguntó antes si iba a caber el escenario en la Alameda, ya que se podía poner en otro lugar próximo «aunque un poco menos vistoso». Y señala también que la respuesta fue que sí, «que cabía porque era como el de Treixadura, que sí había entrado». Pero, cuando los técnicos se pusieron manos a la obra, se comprobó que era imposible meter allí el escenario, aunque fuese en versión reducida -si se monta entero mide 35 metros de largo, 14 de fondo y 12 de alto y se puede reducir a 23 metros de longitud-. La única opción para encajarlo era cortar las ramas de los plataneros de la Alameda. Y se cortaron.

Pero entre una cosa y otra, con la necesidad de ir improvisando soluciones y demás, el concierto, previsto para las 23.30 horas, no empezó hasta la una de la madrugada. Aunque hay que decir que los fans allí estaban, banderines en mano esperando el espectáculo. La orquesta, que ayer no responsabilizaba al Concello sino al representante que los contrata, «que debe saber los metros que necesita París de Noia», dijo que quiso hacer un guiño al público y que por eso tocó del tirón hasta las cuatro de la madrugada.

La música, a tenor de las imágenes del respetable entregado al baile y lleno de sonrisas, debió de calmar los ánimos por la espera. Pero lo que no aplacó fue ni la tristeza del alcalde ni la tormenta política. Ayer, el Facebook del regidor parecía casi un diario de lamentos. Pidió perdón por pasiva y activa y se hizo responsable de lo ocurrido. Dijo que le dolió mucho talar esas ramas y que le molestó también que hubiese vecinos que se marcharon para casa, porque se les hacía tarde, sin lograr ver la orquesta.

Ayer, En Marea le lanzó un dardo al Concello. Denunció que se dejase acceder a la orquesta sin analizar las posibles consecuencias. Según este partido, además del corte de las ramas, el sábado otro camión de una orquesta rompió el alero del mercado.

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