También hay turismo más allá de la playa

La comarca ofrece cascadas, ríos, aventura, petroglifos y paisajes como alternativa al litoral

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pontevedra / la voz

Hay vida turística más allá de la sombrilla y la toalla en la playa. Pontevedra y su entorno ofrecen múltiples oportunidades de ocio y diversión alejados del bullicio de la ría, pero con igual atractivo para pasar un verano inolvidable. Es una oferta de turismo verde, de naturaleza, cultural y paisajístico. No crean que todo es una bucólica estampa pastoril, que también las hay, porque en las propuestas de ocio hay actividades como el parque multiaventura de Cadro, en la parroquia marinense de San Tomé de Piñeiro, o barranquismo en el Almofrei, en Cotobade, y en el Verdugo, en Ponte Caldelas. Y si se tienen niños abundan los espacios donde, a la sombra de los árboles, se puede pasar el día en merenderos, playas fluviales y rutas de senderismo de diversa longitud y exigencia.

Si se buscan espacios ligados al agua y a uno no le gusta andar brincando por el monte, puede refrescarse en Termas de Cuntis, o en los balnearios de Caldas. En la capital del Umia, cruce con calma el puente de A Ferrería, o el del Bermaña. Y no se olvide de pasear por el Parque Jardín y la varias veces centenaria Carballeira. En este punto también empieza la denominada ruta del agua, que lleva al senderista río arriba hasta llegar a Segade, donde está una famosa cascada que merece inmortalizar con fotografías.

Puestos a hacer selfie y tomando Cuntis como eje, no se olvide de acercarse a Castrolandín. Además de ser un yacimiento arqueológico, un poblado dos veces milenario, se tiene una espectacular visión panorámica de todo el municipio. Si tiene la oportunidad aproveche los miradores naturales a diversas horas del día. En Cuntis también se halla el monte Xesteiras y en la cercana Moraña el Acibal. Todos ellos dan para un álbum bien lleno de fotografías vacacionales en un ámbito natural.

Barosa, en Barro, es una cascada que entusiasma a sus visitantes. Tanto en verano, cuando los más jóvenes la usan para darse un baño y los mayores para comer a la sombra de los árboles junto al río, como en invierno, cuando baja impresionante por la ladera.

Pontillón de Castro, en la parroquia pontevedresa de Verducido, es un embalse donde se celebran actividades deportivas y centro de una ruta de senderismo. En caso de que le guste andar, es también recomendable el municipio de Cerdedo-Cotobade. Aquí las opciones de itinerarios son también muy variadas. Por citar alguna, se encuentra la carballeira de los santos Xusto y Pastor. Bajen al río a unos diez minutos andando. Vale la pena, sin lugar a dudas. Cotobade tiene también el registro del mayor número de playas fluviales en Galicia con agua calificada de excelente por la Consellería de Sanidade. Puesto a hablar de playas fluviales, es ineludible pasar un tiempo en A Calzada, en Ponte Caldelas. Es la única playa fluvial con bandera azul de España, que es fácil decirlo, pero no fue tan sencillo conseguirlo. Ponte Caldelas es un concello que gusta. La propia villa tiene rincones bonitos y en este municipio se pueden practicar barranquismo, senderismo e hípica.

Campo Lameiro es otro gran desconocido, una joya turística en bruto, por así decirlo. Entre sus recursos, aparte del parque arqueológico sobre los petroglifos de Galicia, está el castro y mirador de Penalba. Y en A Lama, además de una playa fluvial en el Verdugo, están la Serra do Suído y la ruta do Foxo do Lobo en Xesta. Estos son algunos de los recursos turísticos del interior pontevedrés, pero les garantizo que la lista no es exhaustiva. Son muchísimos más. Pasen y vean. No se arrepentirán.

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