«Violeta», la yegua quemada y casi ciega por culpa del fuego

La Hípica Amazonas sufrió horrores para desalojar a más de cien caballos; tres de ellos están heridos

«Violeta», la yegua quemada y casi ciega por culpa del fuego La Hípica Amazonas sufrió horrores para desalojar a más de cien caballos. Tres de ellos están heridos

ponte caldelas / la voz

Cuando uno coge el desvío desde la carretera que va de Ponte Caldelas a Soutomaior hacia la Hípica Amazonas se teme lo peor. La carretera que lleva a estas instalaciones está negra. Y alrededor del vial no hay un metro de verde, solamente se ven árboles completamente calcinados. Las cicatrices del fuego se notan incluso en el cierre de la hípica. Humea al lado de las paredes. Y uno imagina lo que debieron sufrir los caballos y sus dueños, la familia Santos Pereira. El padre de Loli Pereira, propietaria de las instalaciones, se apura a contar lo ocurrido: «Foi terrorífico. O que vivimos aquí o domingo foi un desastre. Tivemos que sacar para a pista onde corren, para o único sitio onde non había lume, a máis de cen animais. Non os dabamos desaloxados, estabamos cheos de lume por todas partes. Tiñamos veciños e amigos que nos querían vir axudar e non podían chegar porque a estrada estaba ardendo».

Pese a la tremebunda situación, el personal de la hípica logró algo casi impensable en un principio, cuando las llamas empezaban a colarse en unas cuadras ocupadas todavía por animales. Consiguieron sacar a casi todos los caballos a la pista y enfriar a manguerazos la zona para frenar el fuego. Pero todo no salió bien. Tres yeguas, Violeta, Dulcinea y Nala, aturdidas por el fuego, se escaparon. Y acabaron metidas de lleno en el fuego. Las rescataron con vida, pero las secuelas son más que evidentes.

Las tres yeguas heridas, a las que ya vio el veterinario, estaban ayer en esa pista que sirvió de refugio el domingo. Las tres tenían quemaduras importantes en la cabeza. Pero la imagen de Violeta era realmente sobrecogedora. Lo explicaba bien el padre de Loli Pereira: «Está case cega, non ve moito porque se lle queimaron os ollos e ten toda a pel moi quente aínda. A pobre achégase todo o tempo a un como pedindo que lle fagan algo, débeo estar pasando moi mal».

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