La nueva familia de Chuli, la perra del fallecido cura de Raxó

A canceira de Poio confirmó la adopción de la mascota que el párroco Antonio Fernández acogió nada más nacer hace 8 años


Poio / La Voz

La vida de Chuli está llena de peripecias desde el mismo momento que nació hace ocho años. Por aquel entonces, su madre vagabundeaba por Poio y terminó teniendo una camada de ocho cachorros en la finca del recientemente fallecido párroco Antonio Fernández Rodríguez. El cura de Raxó no se lo pensó mucho y terminó acogiendo a uno de los pequeños, que terminó convirtiéndose en su más fiel e inseparable compañera.

Sin embargo, con el arranque del año, el sacerdote falleció ante la consternación de sus feligreses, muchos de los cuales recordaban cómo fue el impulsor de toda clase de iniciativas solidarias. Entre ellas, quizás la más llamativa, la puesta en marcha del primera leirapárking solidario de Galicia en primera línea de la plaza de Laño, una propuesta que ni la pandemia del coronavirus logró parar este pasado verano.

Con la muerte del sacerdote, el Concello de Poio entregó a Chuli en custodia a la protectora local. «Ha perdido a toda su familia y no entiende nada», se podía leer en uno de los post de entonces del perfil de Facebook de la Canceira de Poio. «Ha tenido que subir a la perrera. Está desubicada, llora y no deja de buscar un rostro conocido. ¡Lo está pasando muy mal!», añadían al tiempo que hacían una llamamiento entre los usuarios de la red social para difundir su situación y encontrarle un nuevo hogar.

Y Facebook hizo su magia. «Hay historias que aunque tengan un comienzo triste pueden tener un gran final feliz», comenzaba un nuevo mensaje del muro del colectivo animalista. De este modo, anunciaban que la mascota del fallecido párroco Antonio Fernández había encontrado una nueva familia que la adoptase, por lo que no dudaban en agradecer este gesto, «en darle esta oportunidad. Sed muy muy felices. Estamos seguras que hay alguien en el cielo que no podría haber imaginado mejor familia para ella».

A fin de cuentas quien la acogió es un viejo conocido del sacerdote: «Chuli se sentirá como en casa, dado el contacto que tenía su antiguo dueño con el nuevo», escribía una vecina de Poio a través de la misma red social.

«Está más animada»

Por su parte, desde la Canceira resaltaban el hecho de que «nos cuentan, además, que ya está más animada y que se está adaptando muy bien a su nueva vida. Sale a pasear muy contenta». No es de extrañar, por tanto, que reconozcan que «no podemos estar más entusiasmadas».

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