La hostelería de la ciudad rechaza abrir y recrudece las movilizaciones

El sector advierte: «Vamos a por el comité clínico para que nos dé una explicación»


pontevedra / la voz

En pie de guerra. Las 24 horas del día y hasta que puedan abrir sin restricciones. La hostelería de Pontevedra escenificó ayer por la mañana su rechazo a las medidas con una caravana de más de medio millar de coches que llevó sus protestas a las calles de Pontevedra, Marín y Poio y por la tarde se sentaron alrededor de una mesa para determinar la hoja de ruta de lo que ya es una batalla.

En un lado del frente se sitúa el sector de la hostelería y del otro, las medidas restrictivas y de desescalada de la Xunta. En medio, la necesidad de trabajar. Tras más de tres horas de reunión, la Asociación de Hosteleros Empresarios de Pontevedra (Hoempo) se fijó un nuevo objetivo, el comité clínico. «Vamos a exigirle una explicación, ahora vamos a ir a por ellos», apunta Elena Vitoria, portavoz del sector que aglutina a hosteleros de Pontevedra, Poio y Marín. Seguirán movilizándose, pero lo harán a mayor escala y de forma más contundente. «Promoveremos una asociación gallega, hemos barajado muchas opciones, pero siempre son callejones sin salida», lamenta Vitoria, que reconoce que se llegaron a poner sobre la mesa la posibilidad de no pagar las tasas y abrir sin hora de cierre, «pero sabemos que eso se acabaría volviendo en nuestra contra». Pese a la unanimidad del sector y de que el 95 % de los locales permanecerán cerrados, hoy habrá una parte que volverán a subir la verja. «Algunos están en una situación límite y les puede llegar a compensar», explica la portavoz de Hoempo, que comprende los distintos pareceres sobre una situación «insostenible».

La mayoría de los restaurantes de la ciudad se mantendrán cerrados, como hasta ahora. Pablo Liste, del Savoy, así como Iñaki Bretal, de O Eirado da Leña, son muy claros. «Si esto fuese el Caribe podría compensar, pero es Galicia en diciembre y con el 50 % de la terraza es inviable», apunta Liste, que lamenta que tengan que tomar una decisión sobre qué hacer sin saber la letra pequeña de las medidas. Y añade: «Si hay que poner la salud por delante, ¿para qué abrimos?». Marín, Poio y Pontevedra están bajo el nivel máximo de restricciones y solo podrán tener actividad en la terraza hasta las 17 horas. «Aos que están con servizo a domicilio igual non lles importa abrir e poñer dúas mesas na terraza, pero para o resto e inviable», comenta Bretal. Los hosteleros de la ciudad, abran o no sus puertas, coinciden en el sentimiento de indignación e impotencia que viven desde que el 6 de noviembre le obligaron a cerrar. Algunos solo han recibido ayudas de 360 euros por este mes sin actividad.

El próximo lunes recrudecerán las protestas y lo harán por la zona comercial de la ciudad, animando a los pontevedreses a unirse a su causa.

Poio se reúne con el sector para conocer cuáles son ahora sus demandas

Poco después de que la caravana de hosteleros que recorrió las calles de Poio, Pontevedra y Marín llegase a su fin, el alcalde de Poio, Luciano Sobral, junto a los responsables de Turismo, de Seguridade Cidadá y Promoción Económica del Concello se reunieron con los afectados para conocer cuál es la situación real ahora después de que la Xunta permitiese la apertura parcial del sector. El Gobierno local se comprometió a seguir estudiando posibles medidas que, «dentro das súas posibilidades e contando co pertinente visto bo dos técnicos, poidan axudar a paliar a difícil situación pola que atravesa un sector que é un dos principais motores económicos do municipio».

El Concello de Poio entiende que la situación «é difícil de soportar». Durante el encuentro repasaron las medidas tomadas hasta el momento por el consistorio, que en el caso de la hostelería también se aplicarán durante el cierre obligado que han sufrido en noviembre. Entre ellas está la bonificación del 100 % del recibo de la basura durante el tiempo en el que no puedan desenvolver su actividad y la exención del pago de la tasa de terrazas.

El colectivo hostelero lleva meses reclamando a los gobiernos locales la congelación de los distintos impuestos municipales durante los meses de cierre. No todos los ayuntamientos han reaccionado igual y desde el sector califican al Concello de Pontevedra de «largo de soberbia y corto de empatía».

Expectativas «desastrosas» para los hoteles en el puente y Navidad

 

c. sertal

Completamente vacíos o con un nivel de ocupación que apenas roza el 10 %. Así se encuentran en la actualidad gran parte de los hoteles de la ciudad de Pontevedra, que afrontan el puente de diciembre y la Navidad con unas expectativas «desastrosas».

Más allá de bares, restaurantes o cafeterías, el cierre de la hostelería, sumado a las restricciones de movilidad, conlleva la asfixia de otro sector que también vive sus horas más bajas. «Al final, nosotros también somos hostelería y nuestras perspectivas de cara a Navidad son mínimas, porque estamos subsistiendo con los equipos deportivos que se desplazan a la ciudad cuando juegan y con algunas personas que viajan por motivos de trabajo», explica el director del Hotel Rías Bajas, Matías de Cabo.

El nivel de ocupación de este céntrico alojamiento se sitúa en la actualidad en un 7 %, cifra que dista mucho de la realidad que viviría en un contexto normal, puesto que aun siendo los meses de noviembre, diciembre y enero los de menor volumen de trabajo, con el puente a la vuelta de la esquina, «a estas alturas la ocupación alcanzaría hasta un 80 %», comenta De Cabo.

En el Hotel Virxe do Camiño, Alberto García informa por teléfono a una persona de Cáceres que no podrá formalizar su reserva porque cerrarán Galicia perimetralmente a partir de mañana. El responsable de este alojamiento relata lo mismo que el director del Rías Bajas, indicando que «las pocas habitaciones ocupadas se corresponden a personas que se desplazan por motivos de trabajo, porque de turismo no tenemos nada».

En este sentido, García señala que en el puente de diciembre llegaban a Pontevedra muchos turistas procedente de Portugal y, este año, las expectativas son que el Virxe do Camiño se quede vacío «porque la gente que está por trabajo se va».

La misma situación se repite en el Hotel Avenida de Pontevedra, donde Borja Vence cuenta que su perspectiva de cara a Navidad será «el cierre, porque no hay trabajo». Vence comenta que mantenerse abiertos supone «mucho esfuerzo» y que «la situación es insostenible».

Asimismo, se muestra crítico con que las Administraciones públicas no hagan nada frente a la competencia desleal de personas que ponen en alquiler pisos por día, mientras que Matías de Cabo incide en que ni se contempla una reducción de las tasas municipales y se ahoga al sector con impuestos.

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