Dos años y medio por emboscar a un conductor con ramas en mitad de la carretera para robarle

Dos de los tres atacantes aún no han sido identificados


Pontevedra / La Voz

Fue un robo de película el que perpetraron a finales de marzo del 2018 tres personas en la PO-531. Tras bloquear el carril derecho en las proximidades del asentamiento marginal de O Vao, en Poio, con ramas de árbol, los asaltantes esperaron a que un conductor detuviera su marcha para retirar el obstáculo y asaltarle.

Y así ocurrió en torno a las once de la mañana. Según recoge la sentencia que impone dos años y medio de prisión a uno de los tres ladrones, la víctima observó como aparecían de la nada tres individuos que, al grito de «¡dame todo! ¿O quieres que te matemos?», lo rodeaban.

El denunciante trató de hacerles frente, «momento en que fue golpeado en la cabeza por uno de ellos, mientras que los otros se apoderaron del teléfono móvil, cuyas características no constan, una cadena de oro con un cristo y de sesenta euros que había en una bandolera colocada en el asiento delantero derecho del vehículo». Consumado el robo, huyeron a la carrera, al parecer, en dirección al poblado de Poio.

Recuperado del susto y con el cuerpo aún magullado, la víctima interpuso denuncia en la Comisaría de Pontevedra. La Policía Nacional abrió una investigación que les terminó conduciendo hasta uno de los tres asaltantes, el mismo que se terminó sentando en el banquillos de los acusados y acabó siendo condenado por un robo con violencia, así como se le impuso una sanción económica de noventa euros como autor de un delito leve de maltrato.

La Audiencia de Pontevedra es clara a la hora de remarcar que la víctima «sostuvo la misma versión en su denuncia inicial, en fase de instrucción y en el plenario, y en tal sede reconoció, sin ningún género de dudas, al acusado como la persona que se dirigió a él exigiéndole la entrega de todo bajo amenazas». De igual modo, avala la existencia del delito leve de maltrato en el hecho de que «los tres atacantes actuaron de común acuerdo y el golpe en la cabeza fue determinante para conseguir la entrega del dinero y el teléfono».

Lo cierto es que después de la detención del ahora condenada, los esfuerzos de la Policía Nacional se centraron entonces en identificar a los dos compinches de este joven que entonces tenía 20 años y contaba con varios antecedentes policiales a sus espaldas. Fueron infructuosos y, de hecho, la sentencia refiere que actuó «en compañía de dos personas no identificadas».

Peregrinos y repartidores

En el momento de ocurrir estos hechos, las sospechas de los investigadores de la Comisaría de Pontevedra apuntaban en la dirección de que esta persona pudo estar implicado en otros robos y asaltos ocurridos en la comarca.

En este sentido, recordaron que, presuntamente, podría estar relacionado con algún asalto sufrido por peregrinos que, por despiste, se desviaron del Camino de Santiago siendo abordaros y desvalijados de sus objetos de valor.

Asimismo, se creía que pudo verse envuelto en alguno de los asaltos sufridos por repartidores de pizza a domicilio. Según trascendió entonces, en las denuncias interpuestas se recogía cómo los ladrones realizaban un pedido de varias pizzas a un establecimiento hostelero de Poio o de Pontevedra dando una dirección próxima al poblado. De este modo, los robos se producían cuando el repartidor pretendía completar la entrega.

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