Caridad y Silvia no se separan ni para ir con la selección

Es la primera vez que las dos porteras del Poio comparten también el equipo nacional


Silvia Aguete y Caridad García no se separan ni cuando van a la selección. Las porteras del Poio Pescamar comparten los entrenamientos en A Seca y en los últimos días también defendieron la meta nacional. Son las únicas seleccionadas del equipo dirigido por Raúl Jiménez. Viajaron juntas a Portugal de la mano de Claudia Pons. No es la primera vez que comparten selección, pero sí la primera que lo hacen estando en el mismo equipo. Silvia Aguete, de 32 años, es la portera titular en el Poio Pescamar y en la selección, además de acabar de recibir el premio de la Federación Española de Fútbol como mejor portera de España y el año pasado estaba entre las diez mejores del mundo.

Y teniendo en cuenta todos estos condicionantes, la pregunta es casi obligada. ¿Qué trae este año a Caridad García al Poio? A sus 19 años lo tiene claro. Mezcla las ganas y el objetivo de seguir aprendiendo. «Quería empezar desde cero, a nivel personal es un reto trabajar y mejorar con Silvia, es la mejor», explica la gaditana, que reconoce que llegó a Poio sabiendo que iba a ser duro. «Mentiría si digo que no echo de menos jugar, pero me encanta esta competición sana con la mejor», confiesa Caridad. Silvia resta mérito a tantos halagos. Regresó ahora a la selección después de estar lesionada en septiembre y octubre. «La verdad es que es excepcional compartir el combinado nacional, pero el trabajo que hacemos Caridad y yo tiene recompensa», comenta.

Tienen perfiles bien distintos bajo palos, pero se complementan y cubren todas las necesidades del Poio. «Ella tiene muchas cualidades con 19 años, parece que lleva más tiempo en este deporte, es capaz de templar y jugar con los pies, no se pone nerviosa», resalta Silvia, que es más nerviosa y temperamental en los partidos. La pontevedresa reconoce que «necesitaba esa competencia al lado, para mí es algo positivo, me tomé muy bien su llegada». Asegura que tanto tiempo siendo la titular del Poio da cierto acomodo, que con la llegada de Caridad se esfumó.

Ambas se pusieron las pilas para tener una competencia sana. «Siempre somos más amigas que rivales, para mí fue un gran descubrimiento y nos aconsejamos mucho», comenta la gaditana, que aterrizó sabiendo que «iba a ser una rotación complicada, pero me arriesgué igual».

Las dos guardametas ya perdieron la cuenta de las veces que fueron a la selección con Claudia Pons. Esta vez van de la mano. A Silvia le quedó la pena de no estar en la última concentración que trajo al combinado nacional a Marín y Burela. Sería jugar ante los suyos, pero en esa ocasión, Pons solo citó a Caridad. Esta semana cuenta con las dos en la concentración de Portugal contra la que jugaron el pasado martes, donde ganaron 4-1, y con la que lo volvieron a hacer este miércoles. «Jugar contra ellas nunca es fácil», subraya Silvia, que asegura que en estos partidos se alternan sus oportunidades.

La selección está echando a nadar otra vez de cara al pre Europeo de septiembre. Con las dos porteras del Poio en la selección, España ganó el pasado año el primer campeonato de Europa oficial del fútbol sala femenino. La victoria le dio aún más repercusión a una disciplina y a un equipo en la que Galicia aporta casi la mitad de la plantilla.

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