Vigilan a furtivos reincidentes ante el incremento de actividad en la ría

Temor en el sector ante el aumento de ilegales por la proximidad de la Navidad


Pontevedra / la voz

Si hace unos días era el colectivo de Guardas Rurales de la provincia de Pontevedra el que alertaba sobre el aumento de furtivos en los bancos marisqueros de Pontevedra y Poio, ahora es el propio sector el que expresa este temor. De hecho, existe el convencimiento de que la presencia de ilegales extrayendo moluscos aumentará paulatinamente en las próximas semanas y a medida que se aproximen las fechas navideñas: «Este incremento del furtivismo sera exponencial gracias al buen precio que alcanza la almeja en estas fechas señaladas, asó como a las pocas horas de luz», señalan los guardas rurales.

«Es lógico. Si ahora mismo tienen venta porque alguien les está comprando y suelen colocar todo el material, para Navidad tendrán mucha más demanda», lamentó este lunes María del Carmen Vázquez, patrona mayor de Lourizán.

Por lo pronto, la Policía Local de Poio tiene bajo su punto de mira a media docena de furtivos multirreincidentes. En su mayor parte, se trata de vecinos de este mismo municipio pontevedrés que cuentan con múltiples antecedentes, tanto policiales como administrativos. «Han encontrado en el furtivismo su medio de vida, una manera sencilla de ganar dinero porque hay quien les compra lo que extraen de forma irregular pese a conocer su origen», reconoció una mariscadora.

De este modo, habitualmente se ha venido observando cómo estas personas cambian de banco marisquero a medida que la presión y la vigilancia aumenta en un punto. Si no están en los de Poio se desplazan a los de Pontevedra e, incluso, a los de Vilaboa, donde a principios de este mes un guardia rural fue agredido por un furtivo sorprendido in fraganti.

Una de las cuestiones sobre las que coinciden todas las partes implicadas en la erradicación de esta problemática -mariscadores, guardas rurales y policías locales- es que, habitualmente, ya no se trata de individuos que actúan a titulo particular como antaño, sino que se han constituido en una suerte de grupos organizados en los que existe, por así decirlo, una distribución de roles o funcionaes «Es un equipo muy organizado, en el que unos vigilan, otros recogen [el molusco] y otros se ocupan de venderlo [en el mercado negro]», incidió María del Carmen Vázquez.

Estrategias del narcotráfico

En este sentido, los guardas rurales han observado que, en ocasiones, los propios furtivos no dudan en usar a uno de ellos como señuelo para, de este modo, distraer la atención sobre el grueso del grupo que va a actuar en un banco marisquero. Es una estrategia que procede del narcotráfico, según explicó un policía. Así, en alguna ocasión, los clanes de la droga no han dudado en filtrar a los investigadores la llegada de una pequeña partida de estupefacientes por un determinado punto para, de este modo, dejar vía libre e introducir un alijo de grandes dimensiones por otra zona geográfica.

Esta organización del furtivismo también se observa en la habilitación de zulos en zonas de monte donde los furtivos ocultan la mercancía extraída irregularmente de los bancos marisqueros. Con esta forma de proceder intentan evitar ser pillados en el momento que actúan, de tal modo que regresan con posterioridad a los zulos para recuperar el botín y venderlo de forma ilegal.

En el seno de la Policía Local de Poio son pesimistas, toda vez que se tiene el convencimiento de que las periódicas operaciones contra el furtivismo apenas consiguen recuperar «unha mínima parte do que extraen» estas personas.

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